Bogotá/Washington, 17 de marzo de 2026 – El Gobierno de Estados Unidos le devolvió la visa al presidente Gustavo Petro, que permanecerá vigente hasta el final de su mandato, en un gesto que marca un giro en la relación bilateral tras meses de tensiones diplomáticas. La canciller Rosa Yolanda Villavicencio confirmó la decisión y la enmarcó en un proceso de reconstrucción de confianza entre Bogotá y Washington.
La restitución se produce luego de la reunión del 3 de febrero entre Petro y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, así como de contactos previos entre ambos gobiernos que buscaban superar la crisis desatada en 2025. Según Villavicencio, ese encuentro permitió despejar dudas en Washington sobre el compromiso del mandatario colombiano en la lucha contra las drogas y abrió la puerta a reactivar proyectos de cooperación económica y fronteriza.
“Se ha ido construyendo una mayor confianza”, afirmó la canciller, quien sostuvo que ambos gobiernos ahora buscan avanzar en iniciativas conjuntas, especialmente en zonas estratégicas como la frontera con Venezuela y el occidente de ese país.
El propio Petro confirmó la decisión a través de su cuenta en X, donde señaló que la visa fue restituida hasta el final de su mandato y expresó que, una vez concluya su periodo, espera no requerir ese permiso. También indicó que no enfrenta restricciones para viajar a Europa u otras regiones.

La devolución del visado ocurre tras un periodo de fuertes fricciones que incluyó la revocatoria de visas a funcionarios colombianos, el cierre de servicios consulares en Bogotá y cuestionamientos desde Washington por declaraciones del presidente colombiano. El restablecimiento del documento es interpretado como un paso concreto hacia la normalización de la relación bilateral.
En paralelo, el ministro del Interior, Armando Benedetti, confirmó que su visa estadounidense también fue reactivada. En su caso, el permiso estará vigente únicamente hasta el 7 de agosto, fecha en la que finaliza el actual Gobierno. Benedetti explicó que se trata de una visa vinculada al ejercicio de su cargo, distinta a una visa de turismo, la cual continúa inactiva.

Artífices de la recomposición diplomática
El proceso que llevó a la devolución de la visa puede entenderse como el resultado de una serie de movimientos políticos y diplomáticos en los que distintos actores han tenido influencia. La canciller Rosa Yolanda Villavicencio aparece como una de las figuras más visibles en esta etapa, al reabrir los canales de comunicación con Washington y coordinar el acercamiento entre Gustavo Petro y Donald Trump. A partir de su gestión, se habría logrado recomponer el diálogo institucional y generar condiciones para decisiones como la restitución del visado.
En ese mismo proceso surge el excanciller y hoy candidato presidencial Luis Gilberto Murillo, el saliente embajador Daniel García-Peña, y en un plano más indirecto, sectores del Partido Republicano representados por el senador Rand Paul.

En el caso de Murillo, su paso por Washington dejó una red de relaciones políticas y diplomáticas que han facilitado el restablecimiento de contactos en momentos de crisis. Además, su experiencia y conocimiento del funcionamiento político estadounidense, sumados a su papel aconsejando a Gustavo Petro durante la preparación de su encuentro con Donald Trump, lo posicionan como una figura clave que pudo haber influido en el regreso de la visa.
Por su parte, García-Peña, en su rol como saliente embajador en medio del momento más tenso de la relación bilateral, habría contribuido a identificar los puntos críticos del deterioro con Estados Unidos. Su gestión y el diagnóstico entregado al Gobierno pudieron haber influido en el giro estratégico que llevó a retomar el diálogo directo con la Casa Blanca.

En paralelo, voces dentro del Partido Republicano más inclinadas a reducir tensiones internacionales, como la de Rand Paul, podrían haber tenido un rol más activo en el regreso de la visa del presidente. El senador habría sido un engranaje central en facilitar y respaldar la llamada entre Gustavo Petro y Donald Trump, que ayudó a apagar las llamas de la crisis diplomática y abrir el camino hacia la normalización de la relación bilateral.

La devolución de la visa muestra un cambio de tono entre ambos gobiernos y abre una nueva fase de cooperación en temas clave como seguridad, migración y desarrollo económico regional.






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