Bogotá, 16 de marzo de 2026 – El presidente Gustavo Petro salió a respaldar públicamente al candidato presidencial Iván Cepeda en medio de la controversia generada por sus declaraciones sobre Antioquia y el paramilitarismo. En varios mensajes publicados en la red social X, el mandatario defendió la caracterización del departamento como escenario clave de la parapolítica y responsabilizó al expresidente Álvaro Uribe Vélez de haber impulsado desde allí el auge de las estructuras paramilitares.
La polémica se desató luego de que Cepeda afirmara en Medellín y en su programa de gobierno que Antioquia se convirtió en “cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”. Las declaraciones provocaron rechazo entre dirigentes regionales, gremios empresariales y sectores cercanos al uribismo, que consideran que ese lenguaje estigmatiza al departamento.
En contexto: Cepeda desata polémica por afirmar que Antioquia fue cuna de la parapolítica
Petro intervino en la discusión para respaldar al candidato del Pacto Histórico. En sus publicaciones sostuvo que el pueblo antioqueño es “trabajador y decente”, pero aseguró que la región sufrió el impacto de una “plaga del narcoparamilitarismo” que dejó más víctimas que en otras zonas del país. Según el presidente, ese fenómeno fue resultado de una alianza entre actores políticos y estructuras armadas ilegales.
Choque directo con Uribe
En sus mensajes, el jefe de Estado vinculó el origen de esa expansión paramilitar con la gobernación de Uribe en Antioquia entre 1995 y 1997. Petro afirmó que durante ese periodo se promovieron las cooperativas de seguridad conocidas como Convivir y que esa política terminó desencadenando lo que describió como una “tormenta paramilitar” en la región.
Las declaraciones elevaron el tono de la disputa política en plena campaña presidencial. Voceros del uribismo y dirigentes de Antioquia respondieron defendiendo la imagen del departamento y acusaron al Gobierno y a Cepeda de utilizar un discurso que busca desgastar la figura del exmandatario y polarizar el electorado regional.

El trasfondo de la controversia se remonta a la expansión de estructuras paramilitares en Colombia durante las décadas de 1990 y 2000, particularmente en regiones como Antioquia y el Magdalena Medio. En ese periodo surgieron alianzas entre grupos armados ilegales, narcotráfico y sectores políticos que posteriormente dieron origen a los procesos judiciales conocidos como parapolítica, en los que decenas de dirigentes fueron investigados o condenados por vínculos con esas organizaciones.
Iván Cepeda ha sido uno de los principales denunciantes de esas conexiones. Desde el Congreso y en distintos procesos judiciales ha sostenido un prolongado enfrentamiento político y jurídico con Uribe sobre la responsabilidad de dirigentes políticos en el auge paramilitar.

La discusión actual ocurre en medio de la campaña presidencial y revive una disputa histórica sobre cómo interpretar el origen del paramilitarismo en el país. Mientras el petrismo plantea que hubo alianzas entre élites políticas y grupos armados, el uribismo sostiene que esas narrativas buscan criminalizar la respuesta del Estado frente a las guerrillas.
El episodio vuelve a situar a Antioquia en el centro del debate político nacional. El departamento ha sido durante años un bastión electoral del uribismo y uno de los territorios donde el Pacto Histórico enfrenta mayores resistencias, lo que amplifica el impacto político de las declaraciones de Cepeda y del respaldo público del presidente Petro.






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