Antioquia, 12 de febrero de 2026 – El senador del Pacto Histórico y candidato presidencial para 2026, Iván Cepeda, quedó en el centro de una controversia nacional tras afirmar en su programa de gobierno y en un discurso en Medellín que Antioquia “se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”. La frase generó rechazo inmediato de sectores políticos, empresariales y líderes regionales que lo acusaron de estigmatizar al departamento.
La declaración aparece en el capítulo “Medellín y Antioquia no regresarán al pasado” de su Programa de Gobierno 2026-2030, un documento en el que el candidato plantea su propuesta para la región. En el texto se mencionan primero rasgos positivos de Antioquia, como su identidad, tejido social y cultura del trabajo, antes de incluir la frase que desató el debate político.
El señalamiento también fue retomado por Cepeda durante un discurso pronunciado el pasado 12 de febrero en Medellín en un acto del Pacto Histórico. En esa intervención, el senador hizo referencia al papel que tuvo la región en episodios de la historia reciente relacionados con el narcotráfico, el paramilitarismo y alianzas entre sectores políticos y estructuras armadas durante las décadas de 1990 y 2000.

Tras la difusión del fragmento del plan de gobierno y de videos del discurso, dirigentes políticos y organizaciones regionales reaccionaron con críticas. La fundación empresarial Proantioquia emitió un comunicado en el que rechazó lo que consideró una estigmatización del departamento y pidió que el debate de campaña se concentre en propuestas.
“Desde Proantioquia rechazamos con firmeza la estigmatización de nuestro departamento como propuesta de gobierno. Ese camino no honra el espíritu del debate democrático”, señaló la organización, que también llamó a evitar discursos dirigidos contra regiones o poblaciones.
La polémica también fue amplificada por dirigentes del Centro Democrático y otras figuras públicas. El representante a la Cámara Juan Espinal publicó un mensaje en el que exigió respeto para Antioquia y cuestionó a Cepeda por sus relaciones políticas con antiguos miembros de las Farc durante los procesos de paz. A las críticas se sumaron el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, la senadora Paloma Valencia, el abogado Abelardo de la Espriella y la periodista Vicky Dávila, quienes calificaron las declaraciones como ofensivas para la región.
El episodio se trasladó rápidamente al escenario de la campaña presidencial. En redes sociales y medios digitales circularon mensajes que acusaban al candidato de atacar a Antioquia o de intentar dividir al país por regiones, mientras el debate sobre el contenido de su programa se convirtió en un tema nacional.

Ante la controversia, Cepeda respondió con un comunicado y mensajes en redes sociales en los que afirmó que sus palabras han sido sacadas de contexto y que existe una campaña de desinformación en su contra.
El senador sostuvo que la frase forma parte de una reflexión histórica sobre el pasado violento de la región y no de un ataque contra sus habitantes. Según explicó, su planteamiento busca señalar responsabilidades de élites políticas y de estructuras criminales que operaron en Antioquia durante décadas.
En ese sentido, pidió que se publique de forma completa y textual el discurso que pronunció en Medellín el 12 de febrero, para que los ciudadanos puedan contrastar su intervención con las versiones que circulan en medios y redes sociales.
Cepeda insistió en que su propuesta política reconoce los cambios que ha vivido la región y plantea que Medellín y Antioquia no deben regresar a las etapas marcadas por el narcotráfico y el paramilitarismo.
El candidato también afirmó que el debate se ha intensificado por el contexto electoral y denunció lo que calificó como una campaña difamatoria en su contra. “Como no pueden con nosotros en las encuestas, en la movilización y en las urnas, acuden a la mentira y la calumnia”, señaló.
La controversia ocurre en medio de una campaña presidencial polarizada, en la que Antioquia mantiene un peso simbólico y electoral clave. Mientras sectores de derecha presentan la frase como un agravio contra la región, el Pacto Histórico intenta instalar la idea de que su propuesta busca reconocer el pasado violento para evitar su repetición.






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