Bogotá, 13 de marzo de 2026 – El presidente Gustavo Petro, confirmó que su homólogo estadounidense, Donald Trump, no pidió perdón por excluir al país de la cumbre «Escudo de las Américas». Esta rectificación contradice la versión inicial de la Casa de Nariño, que aseguraba que el mandatario norteamericano se había disculpado durante una reciente llamada telefónica.
Aunque inicialmente la Presidencia colombiana informó que Trump había reconocido un «error» en el proceso de invitación a la cumbre antidrogas realizada en Miami, el mandatario colombiano aclaró que no hubo una disculpa formal. Según Petro, durante la conversación de 30 minutos, Trump mostró disposición para recomponer la relación bilateral, pero sin admitir culpas explícitas por la ausencia de Colombia en el evento regional.
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Este episodio surge tras la realización del encuentro «Escudo de las Américas» a inicios de este mes, donde 12 jefes de Estado lanzaron una alianza militar y de inteligencia contra el narcotráfico. Colombia, pese a ser el mayor productor de cocaína del mundo, no fue convocada, lo que Petro calificó inicialmente como un intento de construir un esquema de seguridad con «países débiles» y sin la experiencia técnica de Bogotá.
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La exclusión de Colombia ha estado rodeada de mensajes contradictorios. Mientras la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que la decisión se debió a que el gobierno de Petro no muestra el «nivel de cooperación» esperado en seguridad y lucha antiterrorista, el propio Donald Trump dio una versión distinta ante la prensa. El presidente estadounidense sugirió que Colombia, Brasil y México sí habían sido invitados, pero que decidieron no asistir por voluntad propia.
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Petro desmintió la versión de Trump sobre la supuesta invitación, asegurando que nunca llegó una convocatoria formal a Bogotá, Ciudad de México o Brasilia. El mandatario colombiano atribuyó estas discrepancias a un «teléfono roto» entre los equipos diplomáticos, intentando suavizar la tensión al no culpar directamente a Trump por la falta de coordinación.

Este distanciamiento ocurre en un momento de transformación para la política exterior colombiana. Bajo la administración actual, el país ha girado hacia un enfoque antidrogas basado en la sustitución de cultivos y reformas estructurales, alejándose de la tradicional fumigación aérea y la interdicción militarizada que Washington ha respaldado durante décadas a través de planes como el Plan Colombia.
La rectificación de la Casa de Nariño deja en evidencia una falla en la comunicación política interna, transformando lo que se presentó como un triunfo diplomático, la supuesta disculpa de Trump, en un diálogo de distensión sin compromisos claros. Mientras tanto, la postura oficial de la Casa Blanca se mantiene firme, la plena reintegración de Colombia a estas alianzas regionales dependerá de un incremento en los resultados de cooperación en seguridad. El caso permanece bajo observación de las cancillerías de ambos países.







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