Washington, 13 de marzo de 2026 – El Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció este viernes una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que permita localizar a Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo de Irán. La medida califica a la máxima autoridad iraní y a su cúpula militar como directores de operaciones terroristas globales.
A través del programa Rewards for Justice, el gobierno estadounidense busca datos verificables sobre la ubicación, redes de financiación y operaciones de Jamenei hijo, quien asumió el poder tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, el pasado 28 de febrero. La oferta no se limita al guía supremo, incluye a otros nueve altos funcionarios, entre los que destacan los ministros de Inteligencia e Interior, Esmail Khatib y Eskandar Momeni.
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Según el comunicado oficial, Washington señala a estos individuos como los responsables de coordinar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta organización, catalogada como terrorista por EE. UU. desde 2019, es acusada de planificar y ejecutar ataques en diversos continentes. El anuncio, difundido en plataformas digitales, ofrece además la posibilidad de reubicación para quienes colaboren con información sensible bajo estrictos protocolos de seguridad.


Presiones de Trump activan repuestas en Irán
Este movimiento diplomático y judicial ocurre en un momento crítico de la geopolítica mundial. Tras el ataque militar que acabó con la vida del anterior mandatario iraní a finales de febrero, Mojtaba Jamenei ha adoptado una postura de confrontación directa. El nuevo líder ha amenazado con el cierre del estratégico estrecho de Ormuz y ataques a bases norteamericanas como represalia por la ofensiva que calificó de «martirio».
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Por su parte, la administración de Donald Trump ha presentado estas medidas –incluidas recompensas millonarias por información sobre líderes iraníes– como acciones “preventivas” destinadas a degradar la capacidad operativa del aparato militar y de inteligencia de Teherán, en un contexto de alta tensión regional por los constantes intercambios de amenazas y ataques entre ambos países.
La inclusión de ministros en ejercicio y del propio jefe de Estado en una lista de recompensas antiterroristas marca un precedente en la política exterior actual. Expertos señalan que esta estrategia busca tratar a la jerarquía de Irán no como un gobierno convencional, sino como una estructura criminal insurgente.

Mientras la Casa Blanca intensifica la presión, la comunidad internacional observa con cautela el impacto que esto tendrá en el mercado petrolero, dada la relevancia de las rutas marítimas que Irán amenaza con bloquear. Por ahora, el Departamento de Estado mantiene abiertos canales cifrados para recibir pistas, mientras la vigilancia sobre las fronteras iraníes se incrementa.
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El panorama en Oriente Medio permanece en máxima alerta y el caso sigue en fase de recolección de inteligencia operativa.







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