Donald Trump sugiere que Irán no debería asistir a la Copa de Mundo

Washington, 12 de marzo de 2026 – En un pronunciamiento por Truth Social, el presidente Donald Trump afirmó que, aunque la selección de Irán es formalmente bienvenida al Mundial 2026, su participación no sería «apropiada» debido a riesgos de seguridad. La declaración ocurre a pocos meses del torneo y tras la clasificación oficial del equipo asiático a la cita orbital.

A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense fijó una postura ambivalente sobre la presencia del conjunto iraní en suelo norteamericano. «La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia seguridad«, sostuvo Trump entre el 11 y 12 de marzo.

Este mensaje matiza las declaraciones previas del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien tras una reunión en la Casa Blanca había asegurado que el Gobierno de Estados Unidos garantizaba la hospitalidad para todos los competidores. Sin embargo, la nueva advertencia de Trump traslada la responsabilidad de la asistencia a Teherán, sugiriendo que la integridad de su delegación podría estar en duda en el contexto de las actuales tensiones en Oriente Medio.

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Pese a que Irán obtuvo su cupo deportivo de manera directa en las eliminatorias de la Confederación Asiática, su llegada a las sedes estadounidenses enfrenta obstáculos administrativos. Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, ha reiterado que las exenciones de visado para países bajo restricciones migratorias, como Irán, se evaluarán bajo estrictos criterios de seguridad nacional.

Aunque la legislación vigente contempla permisos especiales para eventos deportivos de alto nivel, la administración Trump mantiene un régimen de sanciones y vetos parciales que complica el ingreso de funcionarios y personal de apoyo vinculado al gobierno iraní. Por su parte, la FIFA no ha emitido sanciones contra la federación de Irán y recuerda que los países anfitriones firmaron acuerdos para garantizar el acceso a todas las delegaciones clasificadas.

La respuesta desde territorio iraní refleja una división similar. El ministro de Deportes, Ahman Donyamali, coincidió recientemente en que no existen «condiciones adecuadas» para la participación de su país, citando preocupaciones sobre la dignidad nacional y la seguridad de sus atletas en territorio adversario.

Este cruce de declaraciones se produce en un clima político sensible, marcado por las constantes fricciones por el programa nuclear iraní. Hasta el momento, no existe una renuncia formal por parte de la federación de Irán ni un veto administrativo definitivo por parte de Washington, pero la recomendación presidencial ha instalado una sombra de duda sobre el carácter integrador del certamen.

El caso permanece en una zona gris diplomática mientras la FIFA intenta preservar la neutralidad del evento más importante del fútbol global.

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