España retira su embajada en Israel

Madrid / Tel Aviv, 11 de marzo de 2026 – El Gobierno de España formalizó la retirada de su embajadora en Israel y dejó vacante la jefatura de la misión diplomática en Tel Aviv. El Boletín Oficial del Estado publicó este miércoles el cese de Ana Salomón Pérez, aprobado en el último Consejo de ministros.

La publicación del cese convierte en definitiva una retirada que hasta ahora tenía carácter temporal. En la práctica, la legación española continuará operando en Israel, pero bajo la dirección de un encargado o encargada de negocios, figura que ocupa un nivel inferior dentro de la jerarquía diplomática y tiene menor interlocución política que un embajador.

Hasta ahora, el Ministerio de Asuntos Exteriores había mantenido la retirada de la embajadora como una llamada en consulta, una fórmula que permitía su eventual regreso sin necesidad de un nuevo nombramiento. La decisión adoptada por el Consejo de ministros elimina esa posibilidad inmediata y establece que el puesto de embajador en Tel Aviv permanezca sin titular.

Relación en nivel diplomático inferior

El deterioro de la relación entre España e Israel se intensificó a partir de 2024, cuando el gobierno español reconoció oficialmente al Estado palestino. Esa decisión provocó una reacción inmediata de Israel, que retiró a su embajadora en Madrid y rebajó el nivel de su representación diplomática.

En los meses siguientes, España mantuvo a su embajadora en Israel en situación de consulta sin cerrar formalmente el puesto. Esa fórmula dejaba abierta la posibilidad de normalizar la relación mediante su retorno.

La medida ahora sitúa la representación española en Israel en una posición equivalente a la que mantiene actualmente la embajada israelí en Madrid. Desde mayo de 2024, esa misión está encabezada por una encargada de negocios, después de que el gobierno de Israel retirara a su embajadora tras el reconocimiento del Estado palestino por parte de España.

El cambio supone un descenso formal en el nivel de la relación diplomática entre ambos países, aunque no implica la ruptura de vínculos. La embajada seguirá funcionando y mantendrá los canales consulares y políticos básicos, pero con una interlocución de menor rango frente a las autoridades israelíes.

En aquel momento, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó llamar a consultas a la embajadora Rodica Radian-Gordón y dejó la legación diplomática en Madrid sin jefe de misión con rango de embajador. La decisión marcó uno de los momentos de mayor tensión reciente en la relación bilateral.

La equivalencia actual en el rango de ambas misiones se interpreta en términos diplomáticos como una situación de reciprocidad entre los dos Estados. Ambas embajadas operan ahora bajo la dirección de encargados de negocios, lo que reduce el contacto político al nivel máximo habitual entre gobiernos.

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La decisión publicada ahora en el Boletín Oficial del Estado pone fin a esa etapa provisional. El cargo queda vacante y la representación diplomática española en Israel se mantiene a partir de ahora en un nivel inferior, en un contexto internacional marcado por la guerra en Gaza y por el aumento de las críticas del gobierno español a la actuación militar israelí.

En la práctica diplomática, la retirada de embajadores es una herramienta habitual para expresar desacuerdo político sin romper relaciones entre Estados. Permite mantener los canales formales abiertos mientras se reduce el grado de interlocución directa entre los gobiernos.

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