Quito, 9 de marzo de 2026 – El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, cuestionó la política antidrogas del gobierno de Gustavo Petro y afirmó que la falta de control en Colombia permitió que el narcotráfico se desplazara hacia territorio ecuatoriano. Las declaraciones se producen en medio de una creciente crisis diplomática, comercial y de seguridad entre ambos países.
Las críticas del mandatario ecuatoriano surgieron durante una entrevista en el programa Línea de Fuego de Univisión, donde sostuvo que Colombia no ha actuado con firmeza frente a las organizaciones criminales que operan en la frontera común. Según Noboa, la ausencia de acciones contundentes en zonas de cultivo y producción de coca permitió que el problema terminara afectando directamente a Ecuador.
“El problema lo terminó pasando al otro lado de la frontera”, afirmó el presidente ecuatoriano al referirse al traslado de redes del narcotráfico y economías ilegales hacia su país.

El mandatario también aseguró que más del 70 % de la droga que ingresa a Ecuador tiene origen en Colombia, mientras que el resto proviene de producción en Bolivia y Perú. Según su versión, el gobierno ecuatoriano ha invertido millones de dólares en operaciones contra grupos criminales sin recibir la misma cooperación desde Bogotá.
Noboa agregó que sin un control efectivo sobre los cultivos de coca y las zonas de producción será imposible frenar el negocio ilegal. En esa línea, cuestionó que países como Colombia, México y Venezuela no estén resolviendo de manera estructural el problema del narcotráfico.
Las declaraciones se produjeron pocos días después de un operativo militar ecuatoriano contra estructuras criminales en la frontera con Colombia, lo que volvió a poner el tema de seguridad en el centro del debate bilateral.
Una crisis que mezcla seguridad, comercio y diplomacia
Las tensiones entre Quito y Bogotá no comenzaron con estas declaraciones. Desde enero de 2026 la relación bilateral atraviesa un deterioro progresivo marcado por decisiones económicas y reclamos en materia de seguridad fronteriza.
El 20 de enero, Noboa anunció la imposición de una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia. La medida fue presentada como una respuesta a la falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en la zona limítrofe.
Posteriormente, Ecuador elevó esa tasa hasta el 50 %, mientras Colombia respondió con aranceles similares y la suspensión temporal de transacciones internacionales de electricidad hacia territorio ecuatoriano. Estas decisiones derivaron en lo que varios analistas describen como una guerra comercial entre los dos países.
En contexto: Noboa endurece la presión comercial y tensa la integración andina

A la disputa económica se sumaron fricciones políticas. El presidente Petro propuso una reunión con Noboa para construir una estrategia conjunta de control de puertos marítimos y rutas de tráfico de drogas. Sin embargo, hasta ahora los encuentros diplomáticos no han producido acuerdos concretos.
Desde Bogotá se ha insistido en la necesidad de una política regional coordinada para enfrentar el crimen organizado transnacional, mientras que Quito mantiene sus críticas por lo que considera una falta de acciones contundentes contra las redes del narcotráfico en territorio colombiano.
La acusación de Noboa de que Colombia “pasó el problema al otro lado de la frontera” se ha convertido en uno de los puntos más sensibles de la disputa diplomática. Mientras tanto, las conversaciones entre ambos gobiernos continúan sin resultados claros, y la relación bilateral sigue marcada por tensiones comerciales, diferencias políticas y preocupaciones de seguridad en la frontera compartida.







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