Álvaro Uribe no logró apartar silla en el Senado

EN SÍNTESIS

Álvaro Uribe Vélez no regresará al Senado en el periodo 2026-2030 porque la lista cerrada del Centro Democrático no alcanzó los votos necesarios para habilitar el renglón 25, posición en la que estaba ubicado el expresidente. El resultado de las elecciones legislativas del 8 de marzo deja al partido como una de las principales bancadas de la Cámara Alta, pero con menos de 25 curules. El desenlace ocurre el mismo día en que la senadora Paloma Valencia gana la Gran Consulta por Colombia y se convierte en la candidata presidencial de la derecha para la primera vuelta del 31 de mayo. El resultado redefine el papel político de Uribe dentro de su partido y en la oposición al gobierno.

EN PROFUNDIDAD

Bogotá, 8 de marzo de 2026 – Álvaro Uribe Vélez no volverá al Senado. Tras el escrutinio preliminar de las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, el Centro Democrático no alcanzó los votos suficientes para habilitar el renglón 25 de su lista cerrada al Senado, posición en la que estaba ubicado el expresidente. El partido se consolida como una de las principales bancadas de la Cámara Alta, pero con menos escaños de los necesarios para que Uribe obtuviera curul.

El resultado se conoce el mismo día en que la senadora Paloma Valencia gana La Gran Consulta por Colombia y queda proclamada como candidata presidencial de la derecha para la primera vuelta del 31 de mayo. La coincidencia de ambos hechos deja al partido con un liderazgo presidencial definido, pero sin el regreso legislativo del dirigente que ha sido su principal referente político durante más de una década.

La decisión de ubicarlo en la posición 25 fue adoptada en diciembre de 2025, cuando el partido definió competir con una lista cerrada encabezada por el representante Andrés Forero. La fórmula buscaba combinar renovación en los primeros puestos con el peso simbólico del expresidente como cierre de lista. Para que la estrategia funcionara, el Centro Democrático necesitaba una votación excepcional que permitiera alcanzar al menos 25 escaños.

NO LOGRÓ HACER LO MISMO QUE EN 2018: El antecedente más cercano era la elección legislativa de 2018, cuando el partido logró 19 curules en el Senado con Uribe encabezando la lista y con Iván Duque en campaña hacia la Presidencia. Alcanzar seis escaños adicionales en 2026 implicaba superar una meta electoral ambiciosa en un escenario político más fragmentado y con una izquierda fortalecida tras la llegada de Gustavo Petro al poder.

La expectativa interna de asegurar la curul para Uribe fue evidente durante la campaña. A finales de enero de 2026, el representante Juan Espinal llegó a afirmar que estaba dispuesto a renunciar a su aspiración al Senado si el resultado electoral no permitía que el expresidente obtuviera el escaño, reflejando el peso político que su eventual regreso tenía dentro del partido.

El desenlace también marca un hecho inédito en la trayectoria electoral del exmandatario. Según varios análisis publicados tras la jornada, es la primera vez que Uribe pierde una elección en la que figura directamente como candidato, después de décadas de triunfos en comicios locales, presidenciales y legislativos.

El resultado se explica en parte por el sistema de listas cerradas que rige para el Senado. En este esquema, los votantes eligen el partido y no a candidatos individuales, por lo que las curules se asignan según la votación total obtenida por cada lista. Ubicar a Uribe en el último lugar implicaba que solo una votación muy alta permitiría que su renglón se convirtiera en escaño.

La apuesta también respondía a un intento del Centro Democrático por proyectar nuevos liderazgos sin prescindir del capital político del expresidente. En los últimos años, figuras como Paloma Valencia y Andrés Forero han ganado visibilidad dentro del partido, mientras Uribe continúa siendo el principal referente ideológico del uribismo.

La ausencia de Uribe en el Senado ocurre además en un momento en que el expresidente enfrenta procesos judiciales por presunto fraude procesal y manipulación de testigos. Aunque esos procesos no le impedían competir electoralmente, forman parte del contexto político que rodea su figura en la actual etapa de la política colombiana.

Con el resultado legislativo ya definido, el Centro Democrático concentra ahora su estrategia en la campaña presidencial. La candidatura de Paloma Valencia abre una nueva fase para la oposición al gobierno de Gustavo Petro, mientras el partido redefine el papel de su líder histórico fuera del Congreso.

Uribe seguirá siendo una figura central en el uribismo, pero sin la plataforma institucional que le habría dado una curul en el Senado. El liderazgo político que ejerza en los próximos meses dependerá ahora de su influencia dentro de la campaña presidencial y de la capacidad del partido para reorganizar su estrategia parlamentaria con la bancada que logró elegir.

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