EN SÍNTESIS
Miguel Polo Polo pierde su intento de reelección como representante a la Cámara por la circunscripción especial de comunidades afrodescendientes en las elecciones legislativas de ayer 8 de marzo. Con más del 80% de las mesas escrutadas, los resultados lo ubican en el cuarto lugar entre las listas afro, con cerca de 18.000 a 42.000 votos dentro de una circunscripción que superó los 450.000 sufragios. La curul pasa a manos de Óscar Benavides, respaldado por el Consejo Comunitario El Naranjo. La derrota deja por fuera del Congreso a uno de los congresistas más visibles mediáticamente del periodo 2022–2026 y reabre el debate sobre la representación política de las comunidades afro.
EN PROFUNDIDAD
Bogotá, 8 de marzo de 2026 – La derrota de Miguel Polo Polo en las elecciones legislativas de ayer, marca el fin de su paso por la Cámara de Representantes. Con más del 80% del preconteo consolidado, los resultados lo ubican en el cuarto lugar entre las listas que competían por las curules de la circunscripción especial afro, una posición que le impide repetir en el Congreso para el periodo 2026–2030.
El escrutinio preliminar muestra que Polo Polo obtuvo entre 18.000 y 42.000 votos dentro de una circunscripción que superó los 450.000 sufragios. La votación quedó por debajo de otras organizaciones políticas y consejos comunitarios que compitieron por esos escaños. La curul que ocupaba pasa ahora a manos de Óscar Benavides, candidato respaldado por el Consejo Comunitario El Naranjo.

El resultado implica además una caída significativa frente a la votación con la que llegó al Congreso en 2022. En esa elección había logrado entre 35.000 y 40.000 votos, suficientes para quedarse con una de las dos curules afro disponibles. Los primeros análisis del preconteo indican que su respaldo electoral cayó entre un 40% y un 45% frente a ese resultado.
Polo Polo llegó a la política nacional en medio de una exposición pública que comenzó antes de su elección como congresista. Durante los años previos se convirtió en un activista visible en redes sociales dentro de sectores de derecha y fue cercano políticamente a la senadora María Fernanda Cabal, una de las figuras más influyentes del uribismo. Su respaldo a Cabal y su presencia frecuente en espacios de ese sector político le dieron visibilidad nacional y lo proyectaron como una figura joven dentro del espectro de derecha.
Esa cercanía con Cabal formó parte del contexto que impulsó su salto electoral en 2022. Polo Polo logró capitalizar su presencia mediática y obtuvo el aval del Consejo Comunitario de Comunidades Negras Fernando Ríos Hidalgo para competir por la circunscripción afro. Con ese respaldo consiguió una de las curules reservadas para comunidades afrodescendientes en la Cámara.

Con el tiempo, la relación entre ambos se rompió. María Fernanda Cabal ha dicho que le “dolió más la deslealtad” de Miguel Polo Polo cuando decidió respaldar la aspiración presidencial del abogado Abelardo de la Espriella y lo describió, en tono coloquial, como alguien que “le puso los cachos”, recordando que ella misma ayudó a impulsarlo hasta el Congreso. Desde el inicio, su elección también generó controversia por otro flanco, porque organizaciones afro cuestionaron si cumplía realmente con los requisitos de arraigo y representatividad que exige esa circunscripción especial. Las críticas desembocaron en demandas ante el Consejo Nacional Electoral y en julio de 2022 esa autoridad concluyó que el congresista cumplía las condiciones legales y le ratificó la credencial oficial como representante por la circunscripción afro.
En contexto: “Su curul me la debe a mí”: Cabal arremete contra Polo Polo y lo tilda de desleal por apoyar a De la Espriella

Durante el periodo legislativo 2022–2026, Polo Polo se convirtió en una de las figuras más visibles del ala confrontacional de la oposición al gobierno de Gustavo Petro. Su actividad pública estuvo marcada por una intensa presencia en redes sociales, enfrentamientos con congresistas del Pacto Histórico y declaraciones que generaron polémica nacional.
Varias de sus intervenciones públicas, como el caso de las Madres de Soacha, derivaron en decisiones judiciales que ordenaron retractaciones por declaraciones consideradas discriminatorias o estigmatizantes. Paralelamente, distintos sectores cuestionaron su desempeño legislativo y su distancia frente a agendas específicas de las comunidades afro, lo que mantuvo vivo el debate sobre su representatividad durante todo el periodo.
En contexto: Corte Constitucional ordena a Miguel Polo Polo pedir disculpas públicas a las Madres de Soacha

La derrota electoral ocurre en un contexto más amplio de discusión sobre el funcionamiento de las circunscripciones especiales creadas para garantizar representación política de poblaciones históricamente excluidas. Estas curules exigen aval de consejos comunitarios y buscan asegurar que los candidatos tengan vínculos reales con procesos organizativos afrodescendientes.
En la práctica, sin embargo, el sistema ha sido objeto de cuestionamientos sobre la autenticidad de algunos liderazgos que llegan a esas listas. El caso de Polo Polo se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de esa discusión. Mientras él defendió que su identidad afro y sus avales cumplían plenamente los requisitos legales, organizaciones sociales insistieron en que su perfil respondía más a dinámicas de la política nacional que a agendas territoriales de las comunidades.
El relevo en la curul abre ahora una nueva etapa para esa representación en la Cámara de Representantes. Óscar Benavides llega respaldado por un consejo comunitario y con la expectativa de impulsar una agenda legislativa más alineada con demandas históricas de las comunidades negras.

La salida de Polo Polo, sin embargo, no implica necesariamente su retiro del debate público. Durante su paso por el Congreso consolidó una presencia significativa en redes sociales y se posicionó como una voz recurrente dentro de sectores de derecha.
Ese capital mediático podría mantenerlo visible fuera del Legislativo. Pero la curul afro que ocupó durante cuatro años pasa ahora a manos de un liderazgo que deberá definir si ese espacio se orienta hacia agendas comunitarias o si vuelve a convertirse en un escenario de disputa política nacional dentro del Congreso colombiano.






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