Bombardeos a grupos armados colombianos, sin apoyo de Colombia

EN SÍNTESIS

Las Fuerzas Armadas de Ecuador, con apoyo militar y de inteligencia de Estados Unidos, bombardearon un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera en la provincia amazónica de Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia. La operación, denominada “Exterminio Total” y parte de la estrategia ecuatoriana de “Ofensiva Total”, destruyó una infraestructura usada para entrenamiento y descanso de combatientes vinculados al narcotráfico. El Comando Sur estadounidense calificó la intervención como una operación “cinética letal” ejecutada a petición de Quito. Hasta ahora no se han confirmado muertos ni capturas. El ataque se presenta como parte de una ofensiva conjunta contra organizaciones catalogadas como “narcoterroristas” y refleja una cooperación militar más directa entre ambos países frente al crimen organizado transnacional.

EN PROFUNDIDAD

Quito, 6 de marzo de 2026 – El bombardeo ejecutado en la provincia amazónica de Sucumbíos marca uno de los episodios más visibles de la cooperación militar reciente entre Ecuador y Estados Unidos contra estructuras armadas vinculadas al narcotráfico. La operación, realizada en el cantón Cascales, sector Santa Rosa, tuvo como objetivo un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera, grupo armado surgido de disidencias de las antiguas FARC y activo en la frontera entre Colombia y Ecuador

Según el Ministerio de Defensa ecuatoriano, la acción formó parte de la operación denominada “Exterminio Total”, integrada en la fase de “Ofensiva Total” que el gobierno de Daniel Noboa impulsa contra organizaciones catalogadas oficialmente como terroristas. La operación combinó inteligencia previa, misiones de reconocimiento y un ataque aéreo contra una infraestructura identificada como zona de entrenamiento y descanso para aproximadamente 50 combatientes. Las autoridades ecuatorianas indicaron que el campamento también era utilizado por el cabecilla conocido como alias “Mono Tole”.

Tras el bombardeo, unidades militares ecuatorianas realizaron operaciones de rastreo en el área para asegurar la zona y verificar los resultados del ataque. En esos recorridos se reportó el hallazgo de armamento y otros elementos asociados a actividades de narcotráfico. Sin embargo, tanto el Ministerio de Defensa en Quito como el Comando Sur de Estados Unidos señalaron que hasta el momento no existe confirmación oficial de muertos, heridos o detenidos.

Desde Washington, el Pentágono describió la acción como una operación “cinética letal” ejecutada a solicitud del gobierno ecuatoriano. El portavoz del Departamento de Defensa, Sean Parnell, señaló en redes sociales que la intervención se enmarca en la estrategia estadounidense para combatir organizaciones narcotraficantes consideradas terroristas. El Comando Sur, responsable de las operaciones militares de Estados Unidos en América Latina, también destacó la cooperación con las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

El operativo se produce pocos días después de que el propio Comando Sur anunciara el inicio de operaciones conjuntas con Ecuador contra “organizaciones terroristas designadas”. Ese anuncio, realizado el 3 de marzo, incluyó la difusión de imágenes de helicópteros militares y ejercicios conjuntos, lo que anticipaba una fase más activa de cooperación en terreno.

El grupo objetivo del ataque, los Comandos de la Frontera, es una estructura armada vinculada al narcotráfico que opera principalmente en la cuenca del río Putumayo y en zonas limítrofes entre Colombia y Ecuador. El grupo surgió tras la desmovilización formal de las FARC en 2016 y está integrado por excombatientes y redes criminales dedicadas al control de rutas de cocaína, minería ilegal y extorsión en territorios fronterizos.

La provincia ecuatoriana de Sucumbíos se ha convertido en un punto estratégico para estas estructuras debido a su geografía amazónica, la porosidad de la frontera y la limitada presencia estatal en algunas zonas rurales. Durante años, diferentes grupos armados colombianos han utilizado esta región como corredor logístico o zona de repliegue, aprovechando la cercanía con departamentos colombianos como Putumayo y Nariño.

UNA ERA DE VIOLENCIA EN ECUADOR: El ataque también se inscribe en la transformación reciente de la política de seguridad ecuatoriana. Entre 2020 y 2024 el país experimentó un fuerte aumento de la violencia vinculada al narcotráfico, con masacres en cárceles, asesinatos de autoridades locales y el homicidio del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023. Ante ese deterioro, el gobierno de Daniel Noboa declaró un conflicto armado interno contra organizaciones criminales y amplió el papel de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad.

Dentro de esa estrategia, la “Ofensiva Total” busca atacar simultáneamente estructuras criminales en cárceles, puertos, barrios urbanos y zonas fronterizas. La cooperación con Estados Unidos, especialmente en inteligencia, entrenamiento y operaciones conjuntas, se ha convertido en uno de los pilares de esa política.

Para Washington, el operativo refuerza su estrategia de cooperación securitaria en América Latina, donde el Comando Sur busca fortalecer alianzas regionales y mostrar resultados en la lucha contra redes de narcotráfico. La participación estadounidense en operaciones de carácter “cinético” en territorio ecuatoriano refleja un grado de involucramiento más directo que el observado en años recientes.

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Aunque el ataque se ejecutó íntegramente en territorio ecuatoriano, su impacto se proyecta sobre la dinámica de seguridad en la frontera con Colombia. Los Comandos de la Frontera mantienen presencia a ambos lados del límite internacional, lo que ha llevado a analistas y autoridades a advertir que la presión militar podría provocar el desplazamiento de campamentos y actividades hacia zonas cercanas del lado colombiano.

En ese contexto, el resultado real de la operación dependerá de si el ataque logra afectar de forma duradera la capacidad operativa del grupo o si solo implica la destrucción de una infraestructura reemplazable dentro de su red logística. Mientras Ecuador y Estados Unidos presentan el bombardeo como un paso dentro de una ofensiva mayor contra el narcotráfico, la presencia persistente de economías ilegales y estructuras armadas en la frontera amazónica sigue siendo el factor que determinará la estabilidad de esa región.

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