EN SÍNTESIS
Miguel Uribe Londoño inscribió el pasado 4 de marzo su candidatura presidencial ante la Registraduría Nacional con el aval del Partido Demócrata Colombiano y presentó como fórmula vicepresidencial a la abogada y administradora de empresas Luisa Fernanda Villegas. El aspirante, padre del senador asesinado Miguel Uribe Turbay, oficializa así su participación directa en la primera vuelta del 31 de mayo y se convierte en una de las primeras candidaturas confirmadas en el tarjetón. Su campaña busca recoger las banderas de seguridad y lucha contra la corrupción asociadas a su hijo y consolidar una opción de derecha por fuera del Centro Democrático, partido del que se distanció tras fuertes diferencias internas.
EN PROFUNDIDAD
Bogotá, 5 de marzo de 2026 – La carrera presidencial colombiana sumó esta semana un nuevo nombre en el tarjetón. Miguel Uribe Londoño formalizó su candidatura ante la Registraduría Nacional en Bogotá con el aval del Partido Demócrata Colombiano y anunció como fórmula vicepresidencial a la abogada y administradora de empresas Luisa Fernanda Villegas. Con ese trámite, el dirigente confirma su participación directa en la primera vuelta del 31 de mayo de 2026 y se ubica entre las primeras candidaturas ya inscritas para la contienda.
Durante el acto de inscripción, Uribe Londoño presentó su proyecto político como una continuidad de las banderas que defendía su hijo, el senador Miguel Uribe Turbay, asesinado en 2025. El candidato afirmó que su aspiración busca mantener vivas sus propuestas en materia de seguridad, lucha contra la corrupción y oportunidades para los jóvenes. En el mismo evento, Villegas sostuvo que su campaña buscará impulsar “un país seguro, próspero y unido”, con un Estado más eficiente y mayor acceso a oportunidades económicas.
La candidatura llega tras una ruptura política con el Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. En 2025, Uribe Londoño había sido aceptado como uno de los cinco precandidatos de esa colectividad para definir al aspirante presidencial de la derecha mediante encuestas internas y una eventual consulta. Sin embargo, las diferencias entre el dirigente y la dirección del partido se profundizaron en los meses siguientes.
El punto de quiebre ocurrió a finales de 2025, cuando Uribe Londoño denunció desacuerdos internos relacionados con la forma en que el partido abordaba el caso del asesinato de su hijo y cuestionó públicamente algunas decisiones del liderazgo uribista. Esas tensiones terminaron con su salida del proceso interno y su posterior ruptura con la colectividad.
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Tras ese episodio, el dirigente relanzó su aspiración en febrero de 2026 por fuera del Centro Democrático y anunció que competiría con el aval del Partido Demócrata Colombiano. En entrevistas concedidas entonces a medios nacionales adelantó que su fórmula vicepresidencial sería una mujer sin trayectoria electoral, proveniente del sector privado. Ese perfil terminó correspondiendo a Luisa Fernanda Villegas, quien ha desarrollado su carrera en ámbitos empresariales y gremiales.
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La apuesta política de Uribe Londoño se construye sobre dos ejes. El primero es el discurso de seguridad y combate a las redes criminales, un tema que el candidato vincula directamente con el asesinato de su hijo. El segundo es la construcción de una candidatura de derecha que se presente como alternativa a las estructuras tradicionales del uribismo, en un momento en que ese sector enfrenta divisiones internas sobre la estrategia electoral.
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La elección de Villegas como fórmula vicepresidencial busca reforzar el mensaje de renovación política. Uribe Londoño ha insistido en que su campaña pretende abrir espacio a perfiles técnicos y empresariales que, según sostiene, han permanecido al margen de la política tradicional.

La consolidación de esa apuesta dependerá en buena medida de la capacidad del candidato para capitalizar el impacto público del asesinato de su hijo y convertir ese hecho en una narrativa política movilizadora. En un escenario electoral donde varias figuras de derecha compiten por el mismo electorado, su candidatura buscará diferenciarse combinando el discurso de seguridad con una crítica directa al funcionamiento interno del uribismo.
La evolución de esa estrategia comenzará a medirse a medida que se completen las inscripciones y se definan las alianzas del bloque de derecha, un espacio político que aún no tiene un liderazgo claro de cara a la primera vuelta presidencial.







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