Petro impulsa el perfil internacional afro del excanciller Murillo en plena campaña presidencial

EN SÍNTESIS

El presidente Gustavo Petro resaltó la reactivación de 40 millones de dólares en ayuda de Estados Unidos a Colombia, destacó a congresistas demócratas y republicanos que respaldaron esos recursos, y, en ese contexto, recordó que el excanciller Luis Gilberto Murillo le presentó hace más de una década al representante Gregory Meeks, a quien describió como “amigo y compañero en varias luchas comunes”. El pronunciamiento se produce en plena campaña presidencial, en la que Murillo participa como candidato independiente.

EN PROFUNDIDAD

A través de su cuenta en X, Petro citó un artículo de Las 2 Orillas, que detalla el respaldo bipartidista en los comités de apropiaciones del Congreso de EE. UU. para incluir 25 millones de dólares destinados a comunidades afrodescendientes e indígenas, y 15 millones adicionales para iniciativas de derechos humanos. El mandatario destacó el apoyo tanto de legisladores demócratas como republicanos y mencionó de manera específica al representante Gregory Meeks.

El presidente Petro, en su publicación, recordó que fue Luis Gilberto Murillo quien lo presentó a Meeks hace más de una década, y afirmó que desde entonces el congresista ha sido su “amigo y compañero en varias luchas comunes”. Con esa frase, el presidente reconoció un puente diplomático construido en el pasado, y situó a Murillo dentro de una trayectoria política conjunta que enlaza cooperación internacional y agenda afro.

El artículo citado señala que el respaldo incluyó a figuras clave en el Congreso estadounidense. En la Cámara de Representantes, además de Meeks, miembro de mayor rango demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores, aparecen nombres como Mario Díaz-Balart y Henry Cuellar. En el Senado se mencionan, entre otros, Susan Collins y Chris Coons. Según esa versión, la embajada de Colombia en Washington, encabezada por Daniel García-Peña, atribuyó el resultado a una gestión sostenida ante los comités responsables de la asignación presupuestal.

Luis Gilberto Murillo fue embajador de Colombia en Estados Unidos, y posteriormente ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Petro. En ese periodo consolidó relaciones con sectores demócratas y republicanos del Congreso, incluidos legisladores afroestadounidenses, y defendió la política exterior del Ejecutivo. Tras su salida del Gobierno en 2025, lanzó una candidatura presidencial independiente con un discurso de centro.

El momento político en el que se produce la mención es relevante. Colombia atraviesa campaña presidencial y legislativa, y Murillo compite por un electorado que incluye votantes afrodescendientes, sectores urbanos y perfiles moderados. El mensaje de Petro vuelve a inscribir a Murillo en el mismo circuito político internacional que reivindica como parte de su legado, y lo asocia con la gestión de recursos provenientes de Washington.

La dimensión política del mensaje se amplió con el anuncio del presidente de viajar a Chicago para asistir al funeral del reverendo Jesse Jackson, histórico líder de los derechos civiles en Estados Unidos y excandidato presidencial, quien murió el pasado 17 de febrero, a los 84 años. Jackson, cercano colaborador del reverendo Martin Luther King Jr., mantuvo por años una relación de amistad con Murillo, y recibió de este la Orden de San Carlos cuando fue ministro de Relaciones Exteriores. Su figura ha sido referencia para movimientos afro y sectores progresistas en América Latina.

El contexto bilateral también influye en la lectura del mensaje del presidente. En los últimos años la relación entre Bogotá y Washington ha enfrentado episodios de tensión, entre ellos la amenaza de aranceles contra Colombia en enero de 2025, la suspensión del visado de Petro, y posteriores encuentros de alto nivel para restablecer canales políticos, en varios de los cuales participó Luis Gilberto Murillo. En ese escenario, la exhibición de apoyos bipartidistas en el Congreso estadounidense refuerza la imagen de continuidad institucional en la cooperación, más allá de las coyunturas.

El reconocimiento público que Petro le hace a Murillo puede leerse en dos direcciones. Claramente reconoce su papel en la construcción de vínculos con el Congreso estadounidense, y refuerza su credencial internacional. Al mismo tiempo, lo reubica dentro de una narrativa política que él intenta matizar en campaña.

La confirmación de los recursos de cooperación, la mención de vínculos construidos con legisladores estadounidenses y la alusión a referentes del liderazgo afro en Estados Unidos, vuelven a conectar a Petro y a Murillo en un mismo escenario político internacional, en un momento en que ambos proyectan su capital político dentro del campo progresista colombiano.

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