A pocas semanas de las elecciones, Cepeda se enfría mientras De la Espriella toma vuelo

EN SÍNTESIS

Una encuesta de Guarumo & EcoAnalítica divulgada el 28 de febrero por EL TIEMPO ubica a Iván Cepeda con 31,7% de intención de voto para la primera vuelta del 31 de mayo, seguido por Abelardo de la Espriella con 22,6% y Paloma Valencia con 10%. El estudio, aplicado presencialmente entre el 19 y el 25 de febrero en 77 municipios a 3.867 personas con intención de votar, confirma un escenario de polarización entre Cepeda y De la Espriella, con una tercera fuerza en consolidación alrededor de Valencia. En segunda vuelta, Cepeda vencería hoy a sus contendores, aunque con márgenes estrechos y más de 25% de indecisos.

EN PROFUNDIDAD

Bogotá, 27 de febrero de 2026 – La fotografía de febrero redefine el equilibrio interno de la campaña presidencial al reducir la distancia entre el puntero y su principal perseguidor. Iván Cepeda conserva el primer lugar, pero pierde cerca de dos puntos frente a la medición de enero, cuando marcaba alrededor de 33,6%. Abelardo de la Espriella, en cambio, pasa de 18,2% a 22,6% y se consolida como el competidor directo del candidato del Pacto Histórico. La brecha, que hace un mes superaba los 15 puntos, ahora se sitúa por debajo de los diez en algunos escenarios.

El sondeo fue realizado de forma presencial en 77 municipios del país entre el 19 y el 25 de febrero, con 3.867 entrevistas a personas que manifestaron intención de votar. Ese tamaño de muestra le permite a la firma ofrecer un panorama nacional con segmentación regional y por bloques ideológicos, en un momento clave de la campaña, a tres meses de la primera vuelta.

La serie histórica de Guarumo & EcoAnalítica muestra un patrón estable desde mediados de 2025. Cepeda ha liderado de forma sostenida el campo progresista y se ha mantenido como primera opción en intención de voto nacional. De la Espriella inició la carrera en un dígito y fue escalando hasta absorber buena parte del electorado de derecha inconforme con el Gobierno. El crecimiento de febrero confirma que logró convertirse en referencia principal de ese sector, desplazando a otras figuras que habían intentado capitalizar ese espacio.

Paloma Valencia, con 10%, se afirma como tercera opción y como la candidata más sólida del Centro Democrático. En enero registraba 6,9%. Su aumento coincide con la consolidación de su candidatura como expresión unificada del uribismo, lo que le ha permitido ordenar su base electoral. Aunque todavía está a más de diez puntos del segundo lugar, su avance la posiciona como actor relevante en la disputa por el voto conservador.

En la franja media-baja aparecen Claudia López con alrededor de 5% y Sergio Fajardo con 3,6%. Ambos representan vertientes del centro político que no han logrado superar el umbral de los dos dígitos. La fragmentación de ese espacio se traduce en dificultades para proyectarse como alternativa competitiva frente a los bloques más definidos. La encuesta también registra un porcentaje significativo de voto en blanco y de ciudadanos que no saben o no responden, un segmento que supera la cuarta parte del electorado potencial.

LA COMPETITIVIDAD EN SEGUNDA VUELTA: Cepeda se impondría hoy a todos sus posibles rivales, pero con diferencias ajustadas frente a De la Espriella, a quien superaría 39,1% frente a 35,2%, según la medición. La magnitud del grupo indeciso en ese cruce mantiene abierta la disputa y convierte la campaña de los próximos meses en un proceso de movilización y persuasión más que de consolidación automática.

El trasfondo político es una polarización estructural entre continuidad y ruptura. Cepeda encarna la defensa y profundización del proyecto del actual oficialismo, mientras De la Espriella plantea una agenda de corrección y reversión de políticas centrales del Gobierno. Valencia compite por ese mismo electorado de derecha, lo que introduce una tensión interna en ese bloque y obliga a sus campañas a diferenciarse sin fracturar su base común.

La publicación del estudio coincide con la antesala de las consultas interpartidistas del 8 de marzo, que pueden redefinir alianzas y candidaturas. Las cifras funcionan como insumo estratégico para eventuales acuerdos o retiros. El comportamiento del voto en blanco y de los indecisos se convierte en el dato más determinante: más de una cuarta parte del electorado todavía no se inclina por una opción definida.

Ese segmento, sumado a la competencia entre De la Espriella y Valencia por el liderazgo del campo conservador, condiciona el margen real de Cepeda. La contienda entra así en una fase en la que la consolidación de apoyos y la capacidad de ampliar fronteras electorales pesan más que la simple ventaja numérica registrada hasta ahora.

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