EN SÍNTESIS
El comandante López de las Fuerzas Militares de Colombia reveló la incautación de 16.856 kilos de clorhidrato de cocaína en tres operaciones internacionales ejecutadas los días 1, 3 y 15 de febrero de 2026 en el Pacífico, cerca de México, la Polinesia Francesa y El Salvador. Las acciones, enmarcadas en la Operación Orión y lideradas por la Armada Nacional, se realizaron con apoyo de México, Francia y El Salvador. Hubo 16 capturados de cuatro nacionalidades. El presidente Gustavo Petro calificó el resultado como el mayor decomiso en un solo día, atribuido a inteligencia naval colombiana coordinada con aliados.
EN PROFUNDIDAD
Bogotá, 21 de Febrero de 2026 – El comandante de las Fuerzas Militares detalló que los tres procedimientos hicieron parte de la Operación Orión, una estrategia internacional impulsada por Colombia que integra armadas y autoridades de varios continentes. La lógica de esta plataforma consiste en compartir inteligencia en tiempo real, coordinar patrullajes y ejecutar interceptaciones conjuntas antes de que los cargamentos ingresen a las cadenas de distribución internacional.
El primer evento se produjo al noroeste de Isla Clarión, en aguas cercanas a México. Con información suministrada por autoridades mexicanas, se interceptó un semisumergible que transportaba 6.016 kilos de cocaína. En esa acción fueron capturados seis ciudadanos mexicanos. El segundo caso ocurrió en aguas vinculadas a la Polinesia Francesa, bajo jurisdicción de Francia, donde se incautaron 4.240 kilos sin que se registraran detenciones. El tercer operativo se desarrolló al suroeste de Bocana El Cordoncillo, en El Salvador, con un resultado de 6.600 kilos decomisados y diez capturados de nacionalidad colombiana, ecuatoriana, nicaragüense y panameña.
Aunque las operaciones se ejecutaron en fechas distintas, el presidente Gustavo Petro sostuvo que el volumen total constituye el mayor decomiso logrado en una sola jornada operativa gracias a inteligencia naval colombiana. La afirmación, difundida en redes sociales y en declaraciones a la prensa, refuerza la narrativa gubernamental de liderazgo regional en la lucha contra el narcotráfico marítimo.
La Operación Orión no es nueva, pero ha ampliado su alcance en los últimos años. Nació como una iniciativa colombiana de interdicción marítima y hoy integra a decenas de países de América y Europa. Su consolidación responde a un patrón estructural del narcotráfico, que ha desplazado grandes volúmenes de cocaína por rutas oceánicas utilizando semisumergibles, buques pesqueros, embarcaciones multipropósito y barcos de carga para evadir controles terrestres.
El Pacífico se ha convertido en corredor estratégico por su amplitud y por las limitaciones de vigilancia permanente en alta marina, convirtiéndolo en una de las rutas más activas del tráfico de cocaína hacia Norteamérica, Centroamérica y Europa. Las organizaciones criminales fragmentan responsabilidades entre productores, financiadores, tripulaciones y redes de recepción en distintos países. La captura de ciudadanos de cuatro nacionalidades en una sola embarcación confirma esa dinámica transnacional, en la que las tripulaciones suelen ser reclutadas fuera del país productor para reducir trazabilidad.

La magnitud del cargamento también ilustra la escala del negocio ilícito. Aunque las autoridades no precisaron el valor comercial de la droga incautada, cargamentos de ese volumen pueden representar cientos de millones de dólares en los mercados de destino. Esa dimensión económica explica la capacidad logística de las redes y la persistencia del flujo pese a los riesgos crecientes.
Para el Gobierno, exhibir este resultado fortalece su posición ante socios internacionales y refuerza el discurso de enfoques alternativos en materia de consumo de la mano una política activa de interdicción. Mostrar eficacia en el mar le permite sostener que el Estado mantiene capacidad operativa mientras se discuten cambios en la estrategia global frente a las drogas.
Se espera continuidad en la cooperación con México, Francia y El Salvador, así como con otros países que integran la Operación Orión. La sostenibilidad de resultados de esta magnitud dependerá de la calidad de la inteligencia compartida y de la capacidad de anticiparse a los ajustes tácticos de las organizaciones criminales. Si las redes modifican rutas o métodos de camuflaje para sortear la presión en el Pacífico, el éxito anunciado se convertirá en punto de referencia para medir si la ofensiva multinacional logra alterar de forma duradera el mapa del tráfico marítimo.







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