Bogotá, 18 de febrero de 2026 – El Pacto Histórico formalizó una directriz interna para que su militancia no participe ni promueva las consultas presidenciales del 8 de marzo, incluida la de la izquierda donde compite Roy Barreras, lo que desató una respuesta pública del exsenador, llamando a desobedecer la orden y advirtiendo que “no siembren heridas que después me cueste trabajo sanar”
La circular, divulgada entre dirigentes y bases, instruye concentrar toda la movilización electoral en las listas cerradas al Congreso bajo el lema “Un solo voto, Pacto Histórico” y con la imagen presidencial de Iván Cepeda. El documento ordena expresamente no votar las consultas ni hacer propaganda de ellas y advierte sanciones disciplinarias a quienes desconozcan la línea oficial, con base en la ley de bancadas y los estatutos internos.
La coalición de gobierno también había solicitado a la Registraduría retirar su participación en la consulta y evitar el uso de su logo o símbolos, tras el fallo del Consejo Nacional Electoral (CNE) que impidió a Cepeda competir nuevamente en ese mecanismo al considerar que ya participó en una consulta previa en 2025.


Barreras reaccionó en redes sociales y entrevistas señalando que la decisión revela “nerviosismo” en la dirección del Pacto y pidió a sus seguidores acudir masivamente a las urnas el 8 de marzo. Según el dirigente, impedir la participación favorecería a la derecha, que sí tendrá consulta competitiva ese día. Su candidatura continúa dentro de la denominada consulta “Frente por la Vida”, junto a otros aspirantes de sectores progresistas y aliados.
El episodio evidencia una disputa estratégica dentro del bloque oficialista. Mientras el Pacto apuesta por fortalecer su votación legislativa y consolidar la candidatura directa de Cepeda a primera vuelta, Barreras busca legitimarse a través de un mecanismo de participación ciudadana más amplio, capaz de atraer votantes fuera del núcleo petrista.
La tensión se originó tras la decisión del CNE que reconfiguró la consulta de la izquierda, inicialmente debía escoger un candidato único para 2026, pero sin Cepeda el Pacto cerró filas en torno a su propia campaña y empezó a considerar la consulta como un espacio político ajeno.
El choque convierte la jornada del 8 de marzo en una prueba de fuerza dentro del campo progresista. Si la militancia acata la orden, la consulta perdería el principal caudal electoral del oficialismo, si no lo hace, quedará expuesta la disciplina interna de la principal coalición de gobierno en pleno año preelectoral.







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