Gobierno Petro y Clan del Golfo reanudan diálogos de paz en Qatar

Doha, 17 de febrero de 2026 – El Gobierno de Gustavo Petro y el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como Clan del Golfo, anunciaron este 17 de febrero la reanudación oficial de la mesa de diálogos en Doha, Qatar, luego de varias semanas de suspensión por una crisis de confianza generada tras la reunión entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente estadounidense Donald Trump.

El anuncio fue confirmado en un comunicado conjunto firmado por la delegación gubernamental y voceros del grupo armado, en el que se señala que la suspensión queda superada y se establecieron nuevos compromisos para retomar el proceso orientado al desarme y la desmovilización.

La reactivación se logró tras una sesión convocada por los países mediadores —Qatar, España, Noruega y Suiza— y acompañada por el Grupo de Trabajo para el Espacio Sociojurídico. Según las partes, el encuentro permitió “destrabar la crisis” y reconstruir las condiciones mínimas de confianza.

Entre los acuerdos se incluyó la creación de un sistema tripartito de monitoreo con participación del Gobierno, el EGC y los países garantes para verificar el cese de hostilidades y los avances hacia la dejación de armas. También se confirmó la preparación del traslado de varios jefes de la organización a Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en municipios piloto como Tierralta (Córdoba).

En esas zonas, cinco cabecillas —entre ellos alias “Chiquito Malo”— coordinan su presencia bajo suspensión de órdenes de captura y extradición vigente desde diciembre de 2025, mientras se discute un esquema de sometimiento a la justicia con beneficios jurídicos condicionados.

La crisis que paralizó la mesa

La mesa entró en suspensión el 4 de febrero, después de que el EGC calificara como un “golpe de guerra” los compromisos de cooperación en seguridad anunciados tras la reunión entre Petro y Trump en Washington. El punto de mayor tensión ocurrió cuando el mandatario colombiano entregó una lista de narcotraficantes buscados por Estados Unidos, encabezada por alias “Chiquito Malo”.

El grupo armado interpretó ese gesto como una ruptura de la buena fe, abandonó temporalmente las conversaciones y puso en duda la continuidad del proceso.

El Gobierno sostuvo que la cooperación internacional en materia de narcotráfico no contradecía la política de negociación, pero la presión diplomática y la mediación internacional fueron determinantes para evitar la ruptura definitiva.

Contexto del proceso de paz

Los diálogos con el Clan del Golfo comenzaron en septiembre de 2025 en Doha como parte de la estrategia de “Paz Total”. Se trata del grupo criminal más grande del país, con cerca de 9.000 integrantes y presencia en amplias zonas del Caribe, Urabá y el noroeste colombiano.

Las conversaciones han tenido un carácter sociojurídico. Buscan un sometimiento colectivo a la justicia más que un acuerdo político tradicional. En etapas previas se discutieron sustitución de economías ilícitas, desescalamiento de la violencia y programas de reincorporación.

La Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA y la Conferencia Episcopal participan en la verificación de compromisos territoriales, mientras que los países garantes aportan acompañamiento técnico en temas de narcotráfico y transición a la vida civil.

La próxima ronda de conversaciones está prevista para marzo de 2026 y tendrá como eje central la formalización del esquema jurídico para el sometimiento y la reintegración de los integrantes de la organización.

Aunque la mesa continúa, persiste una tensión de fondo: equilibrar la presión internacional para capturar y extraditar a los líderes del narcotráfico con la apuesta del Gobierno por una salida negociada al conflicto armado y criminal en los territorios.

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