Bogotá, 13 de febrero de 2026 – El presidente de Colombia, Gustavo Petro, planteó que el país debería avanzar hacia un salario mínimo vital de 2.155.000 pesos mensuales. Según el mandatario, ese nivel permitiría cubrir necesidades básicas de los trabajadores y reducir la brecha de ingresos. La propuesta se presentó junto con estudios técnicos que examinan la relación entre productividad laboral y salario real en las últimas dos décadas.
El Gobierno sostiene que el salario actual no refleja el costo de vida ni el desempeño productivo de la economía. La cifra planteada supera ampliamente el mínimo vigente y entra en la discusión sobre la política salarial para 2026, en medio de decisiones judiciales recientes relacionadas con su fijación.
Petro señaló que, desde 2002, la productividad laboral ha crecido por encima de la remuneración de los trabajadores. Con base en el estudio citado del economista Daniel Ossa, el Ejecutivo considera que esa diferencia ha deteriorado el poder adquisitivo y ampliado la desigualdad. El objetivo del llamado “salario mínimo vital” sería cerrar esa brecha entre crecimiento económico e ingresos laborales.
El presidente ha defendido que un mayor ingreso de los hogares puede impulsar el consumo interno y fortalecer la actividad económica. La iniciativa se presenta en un contexto de inflación acumulada, pérdida de capacidad de compra y altos niveles de informalidad laboral. El Gobierno plantea que un aumento progresivo del ingreso básico podría incentivar la formalización del empleo y reducir la pobreza laboral, especialmente en áreas urbanas.
Sectores empresariales y analistas económicos han advertido, sin embargo, que un incremento de esa magnitud podría afectar la contratación y elevar los costos operativos, en particular para pequeñas y medianas empresas. También han señalado posibles presiones inflacionarias si el ajuste no está acompañado por aumentos de productividad.
El Ejecutivo ha aclarado que la cifra no implica un cambio inmediato, sino un referente dentro de su política económica. La discusión sobre el salario mínimo se integra así a un debate más amplio sobre el modelo de crecimiento y el papel del consumo interno en la economía colombiana.








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