Bogotá, 12 de febrero de 2026 – La Registraduría Nacional informó que más de cinco millones de firmas fueron invalidadas durante la verificación de apoyos ciudadanos para las candidaturas presidenciales de 2026, un proceso que no solo afectó a Abelardo de la Espriella sino también a varios aspirantes visibles, entre ellos Claudia López y Vicky Dávila, quienes apenas superaron el umbral requerido para competir.
La revisión corresponde a los 22 grupos significativos de ciudadanos que presentaron planillas de respaldo. Según la entidad electoral, la mayoría de inconsistencias detectadas no constituyen delitos sino errores administrativos, datos incompletos, registros ilegibles o ciudadanos que no aparecen en el Archivo Nacional de Identificación. Solo en dos comités se encontraron indicios de fraude, por lo que fueron remitidos a investigación penal.
En contexto: De los 5 millones anunciados, a De la Espriella le solo validaron 1,98 millones de firmas
La controversia surgió después de que la periodista Cecilia Orozco revelara que la campaña de Abelardo de la Espriella entregó 5.079.000 registros y que únicamente 1.978.108 fueron validados, es decir, cerca del 38%, mientras el 62% restante fue anulado por inconsistencias, duplicados o problemas de identificación. El caso abrió el debate público sobre la calidad del respaldo ciudadano que exhiben las campañas por firmas.

Sin embargo, el informe consolidado muestra que la situación fue generalizada. Carlos Caicedo presentó 2.431.425 firmas y le invalidaron 1.691.823 (69,6%), mientras Aníbal Gaviria registró 2.316.120 apoyos y perdió 1.578.175 (68,1%). Mauricio Lizcano también superó el 60% de anulaciones, con 1.114.625 firmas no admitidas de 1.841.145 entregadas.
Entre las campañas más visibles, Vicky Dávila presentó 1.236.150 firmas y se le invalidaron 549.382 (44,4%), quedando con aproximadamente 686.768 válidas, apenas por encima del mínimo exigido. Una situación similar ocurrió con Claudia López, quien entregó 1.299.615 apoyos y vio anulados 647.672 (49,8%), lo que la dejó con poco más de 651.000 firmas válidas, muy cerca del umbral requerido.
La Registraduría recordó que el piso legal era de 635.216 apoyos válidos, equivalente al 3% de los votos de la primera vuelta presidencial de 2022. Por esa razón, muchas campañas optaron por recolectar entre dos y cinco veces esa cifra para compensar la alta tasa histórica de rechazo.

Otros aspirantes también enfrentaron depuraciones importantes. David Luna validó 828.003 firmas de 1.158.975, mientras Santiago Botero tuvo cerca del 29,5% de anulación. En contraste, candidatos como Daniel Palacios, Carlos Felipe Córdoba, Luis Gilberto Murillo, Mauricio Cárdenas, Sondra Macollins y Leonardo Huertas registraron porcentajes de rechazo entre el 35% y el 47%.
La entidad electoral aclaró que los altos porcentajes de invalidez no implican fraude automático. En la mayoría de casos corresponden a errores comunes en procesos masivos de recolección, números de cédula incorrectos, ciudadanos fuera del censo electoral, formularios incompletos o registros repetidos.
El balance final confirma un patrón. Casi ninguna campaña logró validar la mayoría de sus firmas. Incluso los aspirantes mejor organizados perdieron cientos de miles de apoyos en la revisión técnica, lo que reduce significativamente la distancia entre la narrativa política de “millones de respaldos” y el respaldo real certificado por la autoridad electoral.
Aunque todos los candidatos habilitados superaron el umbral legal, la depuración masiva reabrió la discusión sobre la transparencia del mecanismo de candidaturas por firmas y la confiabilidad del apoyo ciudadano que los aspirantes presentan como principal capital político en la campaña presidencial de 2026.







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