Netanyahu presiona a Trump para restringir la capacidad militar de Irán

Washington, 11 de febrero de 2026 El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llegó a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Donald Trump en una cumbre centrada en Irán, buscando que cualquier negociación incluya restricciones al programa nuclear, al arsenal de misiles balísticos y al apoyo de Teherán a milicias regionales. Israel advierte que un pacto “débil” podría revertir dos años de confrontación militar.

Según fuentes citadas por medios israelíes y estadounidenses, Netanyahu intenta impedir que Washington cierre un acuerdo enfocado exclusivamente en el componente nuclear. La exigencia central de Tel Aviv es que el entendimiento abarque el desmantelamiento de instalaciones de enriquecimiento clave —como Natanz y Fordow—, controles verificables sobre los misiles balísticos y el recorte del apoyo iraní a grupos armados en Gaza, Líbano, Siria e Irak.

El ministro israelí Eli Cohen afirmó antes del viaje que las negociaciones “carecen de valor” si no implican un debilitamiento sustancial de la capacidad de Irán para proyectar poder regional. En la misma línea, el presidente israelí Isaac Herzog expresó que espera que la reunión contribuya a “debilitar” a Teherán, al que el liderazgo israelí considera el principal factor de desestabilización en Medio Oriente.

Contexto del conflicto

La reunión ocurre tras dos años de escalada que incluyó la Operación “Martillo de Medianoche” en junio de 2025, cuando Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz e Isfahán con bombarderos B-2 y misiles Tomahawk. El ataque siguió a una ofensiva israelí prolongada contra infraestructura nuclear y defensas aéreas iraníes, conocida informalmente como la “Guerra de los 12 Días”.

A pesar de esos golpes, informes de inteligencia citados por medios occidentales señalan que Irán continúa enriqueciendo uranio hasta el 60%, un nivel cercano al grado militar. Washington exige ahora el fin total del enriquecimiento y la reducción del programa de misiles, y advierte que podría repetir ataques si Teherán reanuda actividades nucleares avanzadas.

La estrategia de Trump: la salida diplomática

Trump ha declarado que prefiere un “gran acuerdo” más amplio que el de 2015, que incluya misiles y apoyo a milicias, pero ha reiterado la posibilidad de nuevas acciones militares si no hay avances. También evalúa enviar un segundo grupo de portaaviones al Golfo Pérsico, sumándose al USS Abraham Lincoln ya desplegado.

El mandatario ha insistido en que un eventual pacto deberá impedir cualquier capacidad nuclear o misilística iraní, al tiempo que mantiene abierto el canal negociador, presionado por aliados árabes como Arabia Saudita, Catar y Egipto, preocupados por una posible guerra regional.

Estados Unidos intenta equilibrar la presión israelí para mantener la “máxima presión” con la postura de socios regionales que prefieren una contención negociada. La fórmula actual combina negociaciones indirectas —con mediación en Omán— con despliegue militar reforzado.

Para Israel, un alivio de sanciones sin limitaciones estrictas permitiría a Irán recomponer rápidamente su capacidad estratégica. Para Washington, el desafío es evitar un conflicto abierto sin proyectar debilidad.

En ese contexto, la reunión Netanyahu-Trump se perfila como un momento decisivo. Israel busca inclinar la política estadounidense hacia la coerción, mientras la Casa Blanca intenta sostener la opción de un acuerdo amplio que reduzca el riesgo de una guerra mayor en Medio Oriente.

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