Washington, 9 de febrero de 2026 – Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión por colaborar con la red de abuso sexual de Jeffrey Epstein, el caso asociado a múltiples víctimas mortales vinculadas al entorno del financista, solicitó declarar ante el Congreso de Estados Unidos para sostener que Donald Trump y el expresidente Bill Clinton son inocentes, pero condicionó su testimonio a recibir clemencia o un indulto presidencial.
La exsocialité británica compareció por videoconferencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y se acogió de forma sistemática a la Quinta Enmienda, negándose a responder preguntas sobre la red de explotación, sus víctimas y los posibles implicados. Su abogado, David Oscar Markus, comunicó a los legisladores que Maxwell está dispuesta a hablar “plena y honestamente” únicamente si el presidente concede el perdón o una reducción de pena.
Según la defensa, Maxwell afirmaría bajo juramento que tanto Trump como Clinton “son inocentes de cualquier delito” relacionado con Epstein y que solo ella puede explicar los detalles del caso. La propuesta implica que su silencio ante el Congreso se mantendrá mientras no exista una decisión de la Casa Blanca sobre su situación penal.

El presidente Trump no ha asumido compromisos públicos, aunque previamente señaló que podría revisar una eventual solicitud de clemencia. Legisladores del comité calificaron de decepcionante la negativa de Maxwell a colaborar en la audiencia, convocada para esclarecer responsabilidades y eventuales encubrimientos en el manejo del caso.
La condenada cumple su sentencia en una prisión federal de Texas tras ser declarada culpable en 2021 de conspiración y tráfico sexual de menores para Epstein.
Contexto de Trump y Clinton en los archivos
Jeffrey Epstein fue un financista acusado de operar durante años una red internacional de abuso sexual de menores. Mantuvo relaciones sociales con figuras políticas, empresariales y académicas, lo que llevó a que nombres de alto perfil aparecieran en agendas, registros de vuelo y correspondencia.
Entre ellos figuran Trump y Clinton, citados en múltiples documentos y contactos del círculo social del magnate, aunque ninguno enfrenta cargos penales por estos hechos. El entorno de Clinton ha sostenido que sus viajes en aeronaves de Epstein estuvieron ligados a actividades filantrópicas, mientras aliados de Trump afirman que el hoy presidente rompió su relación con el financista años antes de las investigaciones.


Epstein fue arrestado en 2019 por tráfico sexual y murió en prisión antes del juicio, lo que dejó a Maxwell como la principal condenada judicialmente en la trama. La investigación legislativa actual busca determinar qué sabían terceros, si existieron privilegios indebidos y cómo actuaron las autoridades.
Sobrevivientes del caso pidieron al Congreso tratar con cautela la oferta de Maxwell y recordaron que la acusada ha guardado silencio en procesos anteriores. El comité examina además el manejo de archivos y la actuación de agencias federales en torno al expediente.
El planteamiento de Maxwell introduce un elemento político en la investigación. Propone ofrecer una versión exculpatoria sobre figuras de alto perfil a cambio de beneficios penales. La eventual concesión de clemencia presidencial tendría implicaciones jurídicas y políticas, mientras su negativa a responder mantiene sin aclarar aspectos centrales del caso Epstein, uno de los escándalos judiciales más sensibles en la política estadounidense reciente.






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