Washington, 9 de febrero de 2026 – El Comando Sur de Estados Unidos informó que el pasado lunes atacó una embarcación en el Pacífico oriental. El operativo dejó dos tripulantes muertos y un sobreviviente, y se suma a la ofensiva marítima antidrogas iniciada en 2025, que acumula más de 120 fallecidos en operaciones contra lanchas sospechosas de narcotráfico.
De acuerdo con el reporte militar, la embarcación fue detectada en aguas internacionales y clasificada como vinculada a redes dedicadas al transporte de droga hacia Norteamérica. Tras el impacto del proyectil, la lancha se hundió. Posteriormente, la Guardia Costera desplegó un operativo de búsqueda y rescate para ubicar al sobreviviente.
El Pentágono enmarca estas acciones dentro de una campaña contra el denominado “narcoterrorismo marítimo”. Las autoridades sostienen que las operaciones se basan en inteligencia previa y buscan impedir el ingreso de cocaína a Estados Unidos. En los comunicados oficiales no se detallan públicamente los grupos involucrados ni el cargamento que transportaba la nave.

El ataque hace parte de la operación Southern Spear, iniciada en septiembre del año pasado. La ofensiva se ha extendido del Caribe al Pacífico oriental e incluye el uso de aeronaves y buques militares contra lanchas rápidas de bajo perfil, habituales en rutas marítimas del narcotráfico.
Balances citados por fuentes oficiales y medios internacionales indican que la campaña supera las tres decenas de ataques y decenas de embarcaciones destruidas. En la mayoría de los casos reportados, el procedimiento consiste en la neutralización directa de la nave y el rescate posterior de posibles sobrevivientes.
Washington argumenta que la estrategia busca reducir el flujo de droga hacia su territorio y proteger su seguridad nacional. El enfoque difiere de las operaciones tradicionales de interdicción, centradas en persecución, abordaje y captura de tripulantes para su judicialización.
La intensificación de los ataques ha generado cuestionamientos diplomáticos y jurídicos sobre el uso de fuerza letal en aguas internacionales y la identificación previa de los ocupantes de las embarcaciones. Organizaciones de derechos humanos han pedido mayor claridad sobre los criterios de selección de objetivos.
El Comando Sur señaló que continuará los patrullajes y operaciones selectivas en rutas consideradas críticas para el tráfico de drogas en el hemisferio occidental.






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