Bogotá, 6 de febrero de 2026 – El exministro Juan Fernando Cristo confirmó que competirá directamente en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo y se retiró de la consulta del Frente por la Vida, al considerar que ese mecanismo “perdió su naturaleza inicial” tras la exclusión de Iván Cepeda por decisión del Consejo Nacional Electoral.
Cristo, líder del movimiento En Marcha, había explorado su participación tanto en la consulta de izquierda como en una eventual consulta de centro. Sin embargo, tras el fallo del CNE del 4 de febrero, que dejó por fuera a Cepeda con una votación de 6 a 4 y habilitó a Daniel Quintero, anunció que optará por una candidatura independiente, respaldada por su propio partido.
“El escenario cambió de manera sustancial. La consulta se desdibujó y llegó el momento de tomar decisiones claras”, señaló Cristo en declaraciones públicas, en las que marcó distancia de la disputa interna del progresismo y subrayó su intención de ofrecer una opción de centro-izquierda moderada frente a lo que describió como la polarización entre extremos.
El exministro había inscrito formalmente su aspiración presidencial en noviembre de 2025 y mantenía abiertas varias rutas estratégicas. La exclusión de Cepeda, figura central del Pacto Histórico y uno de los nombres mejor posicionados en sondeos del electorado de izquierda, fue el punto de quiebre que lo llevó a descartar definitivamente la consulta del Frente por la Vida.

El retiro de Cristo se suma a la decisión del Pacto Histórico de abandonar la consulta tras el fallo del CNE y de ratificar a Cepeda como su candidato directo para la primera vuelta. Con ello, la consulta del Frente por la Vida queda reducida a aspirantes como Roy Barreras, Daniel Quintero y Camilo Romero, mientras otras figuras optan por caminos separados.
En términos electorales, el movimiento de Cristo profundiza la fragmentación del espectro progresista. Para analistas, la salida del exministro y la dispersión de candidaturas en la izquierda y el centro podrían favorecer a una derecha que busca llegar más cohesionada a la contienda de mayo.
Cristo apuesta a capitalizar un electorado de centro-liberal desencantado, presentándose como una figura de consensos, con experiencia en gobiernos de distinto signo y un discurso enfocado en seguridad integral, institucionalidad y reformas graduales. En la primera vuelta enfrentará un escenario competitivo, con un centro disperso y varias candidaturas en construcción.
Su decisión confirma que, tras los recientes fallos del CNE, el tablero presidencial de 2026 entra en una fase de reacomodo acelerado, marcada por rupturas dentro de las coaliciones y por estrategias individuales que redefinen el camino hacia la primera vuelta.







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