El presidente Gustavo Petro y la embajadora en el Reino Unido, Laura Sarabia, protagonizaron un nuevo choque público tras las acusaciones del mandatario sobre la entrega de hojas de vida de interventores de EPS vinculados a un presunto entramado de corrupción en el sistema de salud.
En una alocución desde la Casa de Nariño, Petro señaló que Sarabia, quien fue su mano derecha durante cerca de dos años, habría sido la encargada de llevar a la Superintendencia de Salud los perfiles de interventores que posteriormente terminaron relacionados con desvíos de recursos. Según el jefe de Estado, esos nombramientos habrían sido presentados como decisiones suyas, aunque él niega haberlos avalado.
El episodio se enmarca en una investigación revelada por La W, que destapó un presunto entramado de corrupción alrededor de la EPS Coosalud, con pagos excesivos y anticipados a un grupo de IPS privadas. El caso fue inicialmente denunciado por el exsuperintendente de Salud, Luis Carlos Leal, quien habría comenzado a alertar sobre las irregularidades antes de su salida del cargo.
En el entramado también aparecen mencionados otros funcionarios, como John Mauricio Marín, exdirector de la Fiduprevisora, y se señala a Sarabia como parte de un grupo político que, según las versiones citadas por el medio, habría protegido el esquema. La investigación incluso menciona posibles vínculos personales y políticos que habrían facilitado el presunto favorecimiento a ciertas IPS.
Tras las declaraciones de Petro, Sarabia respondió públicamente a través de su cuenta en X, donde negó cualquier participación en la designación de interventores y aseguró que su gestión es “trazable” y está respaldada por chats que, según parece, demostrarían su inocencia. La embajadora también afirmó que el presidente y el ministro de Salud conocen desde hace tiempo su versión.

Además, la defensa de Sarabia solicitó a la Fiscalía recaudar grabaciones de cámaras de seguridad cercanas al despacho presidencial de octubre de 2024, con el objetivo de aclarar quién tuvo acceso a la entrega de documentos relacionados con los nombramientos.
El cruce de señalamientos expone una fractura interna en el círculo más cercano del presidente y agrega presión política al debate sobre la reforma a la salud, en medio de un escándalo que sigue salpicando a figuras clave del Gobierno y profundizando la crisis de confianza en el manejo del sistema sanitario.







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