Cancilleres de Colombia y Ecuador se reúnen en Panamá en medio de la guerra arancelaria

Las cancilleres de Colombia, Rosa Villavicencio, y de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, sostuvieron este jueves una reunión a puerta cerrada en Ciudad de Panamá, en el marco del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por la CAF, en medio de la crisis comercial entre ambos países.

El encuentro, que duró cerca de 35 minutos, se convirtió en el primer contacto formal entre los dos gobiernos desde que se desató la disputa por los aranceles y las medidas de represalia adoptadas en las últimas semanas. La cita se dio en uno de los salones del foro y fue manejada con discreción por ambas delegaciones.

La tensión bilateral se originó luego de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara un arancel del 30 % a productos colombianos, argumentando que su país asume una carga desproporcionada en la lucha contra el narcotráfico en la frontera común. Desde Quito se ha insistido en que las nuevas tarifas buscan compensar los costos de seguridad que enfrenta Ecuador por el accionar de grupos criminales.

Como respuesta, Colombia tomó decisiones que también afectaron la relación económica, entre ellas la suspensión del suministro de energía eléctrica a Ecuador. Según el Ministerio de Minas y Energía, esta medida ha obligado al país vecino a recurrir a generación térmica y a fuentes más costosas, lo que tendría un impacto económico significativo para su sistema energético.

Durante la reunión en Panamá, las cancilleres abordaron asuntos relacionados con cooperación en seguridad, control de economías ilegales y los efectos económicos de las decisiones arancelarias. Aunque no se conocieron detalles oficiales sobre posibles acuerdos, fuentes diplomáticas señalaron que ambas partes expusieron sus posiciones y coincidieron en la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo.

En la víspera, el presidente Gustavo Petro había invitado públicamente a su homólogo ecuatoriano a retomar el diálogo y avanzar hacia una mayor integración policial para enfrentar el narcotráfico y otros delitos transnacionales. Los dos países comparten una frontera de más de 600 kilómetros, una de las zonas más sensibles en materia de seguridad regional.

La reunión en Panamá es interpretada como un primer gesto para intentar desescalar la crisis, aunque por ahora no se han anunciado decisiones concretas sobre la reversión de aranceles ni sobre la normalización plena de los servicios y el comercio bilateral.

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