Ecuador aumentó en un 900 % la tarifa para el transporte de petróleo colombiano por el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (Sote), pasando de 3 a 30 dólares por barril, una medida que empezó a regir el 23 de enero y que impacta de forma directa a productores y exportadores de crudo en Colombia.
La decisión fue confirmada por la ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, quien explicó que el ajuste tarifario se aplicó al uso del Sote, infraestructura estatal ecuatoriana por la que circula crudo colombiano, principalmente de Ecopetrol y de empresas privadas. Según cifras citadas por AFP, en noviembre del año pasado se transportaron por este sistema alrededor de 10.300 barriles diarios.
Desde el Gobierno colombiano, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, advirtió que el incremento golpea con mayor fuerza a los pequeños productores de crudo, para quienes el aumento de costos reduce la rentabilidad y limita las alternativas de exportación. Palma invitó a los gremios petroleros a “ser creativos” frente a la decisión ecuatoriana, mientras se evalúan posibles salidas logísticas y comerciales.

En términos económicos, el alza de la tarifa encarece el transporte del petróleo colombiano hacia mercados internacionales, en un momento en el que el sector ya enfrenta presiones por precios, seguridad en las zonas de producción y restricciones comerciales. Para Ecopetrol, aunque el volumen transportado representa una fracción de su producción total, el incremento supone un mayor costo operativo y un precedente relevante para la relación energética con Ecuador.
Sin embargo, la medida no se explica solo en clave económica. El aumento se produce en medio de un pulso comercial y diplomático entre Bogotá y Quito, marcado por la imposición mutua de aranceles del 30 % y por tensiones relacionadas con la seguridad y el narcotráfico en la frontera común. Tras la escalada, el gobierno de Gustavo Petro suspendió la venta de electricidad a Ecuador, país que es deficitario en ese suministro.
En contexto: Gobierno Petro anunció arancel del 30 % a productos de Ecuador y la suspensión del intercambio de energía

Desde Quito, el gobierno de Daniel Noboa ha justificado sus decisiones en la necesidad de responder a los impactos del narcotráfico y a los atentados contra infraestructura energética en zonas fronterizas. A esto se suma el contexto regional, con Estados Unidos aumentando la presión sobre Colombia en materia de política antidrogas y reforzando su cooperación con Ecuador, uno de sus aliados en la región.
Así, el incremento de la tarifa del Sote se convierte en un nuevo capítulo de una disputa que comenzó en el terreno económico, pero que avanza rápidamente hacia un escenario de mayor tensión política y estratégica entre ambos países.







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