“Un delito”: Iván Cepeda responde con firmeza tras ser preguntado por las Farc

Un momento de alta tensión se vivió durante un acto de campaña del senador y candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, en Valledupar, luego de que calificara como “delito” una pregunta sobre una eventual relación de su gobierno con las Farc o grupos armados ilegales.

El episodio ocurrió durante una rueda de prensa cuando Óscar Arzuaga, periodista de la emisora Radio Guatapurí, le preguntó a Cepeda si, en caso de llegar a la Presidencia, gobernaría “con las Farc o con grupos al margen de la ley”. La pregunta generó una reacción inmediata y contundente del aspirante presidencial, quien interrumpió el evento para rechazar el cuestionamiento.

“Eso es un delito lo que me acaban de preguntar. Es como decirme que si yo soy un delincuente que va a gobernar con otros delincuentes. Eso es inadmisible”, afirmó Cepeda, visiblemente molesto, ante los asistentes y medios de comunicación presentes.

En su respuesta, el candidato insistió en que ese tipo de señalamientos no solo carecen de fundamento, sino que además reproducen lógicas peligrosas en un país marcado por la violencia política. En ese contexto, recordó el exterminio de la Unión Patriótica, movimiento político del que hizo parte su familia, y cuyo caso ha sido documentado por instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Fiscalía, la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión de la Verdad y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

“Por preguntas como esas mataron a seis mil personas de ese movimiento. Así mataron a mi padre, por ejemplo”, señaló Cepeda, al advertir sobre las consecuencias históricas de las acusaciones sin sustento en el debate público colombiano.

El intercambio generó reacciones divididas. Mientras algunos asistentes respaldaron la postura del candidato y cuestionaron el enfoque de la pregunta, otros defendieron el derecho del periodismo a interpelar a los aspirantes presidenciales en el marco del debate democrático.

El hecho se registró antes del inicio formal de la agenda política de Cepeda en la capital del Cesar, donde tiene previsto inaugurar una sede de campaña del Pacto Histórico y sostener encuentros con líderes sociales y organizaciones ciudadanas.

El episodio reavivó la discusión sobre los límites del discurso político, el rol de los medios y la persistente sensibilidad en Colombia frente a cualquier referencia a grupos armados ilegales, especialmente en un escenario preelectoral donde las tensiones discursivas tienden a intensificarse.

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