El diseño del tarjetón para las consultas presidenciales del 8 de marzo de 2026, generó observaciones desde distintos frentes, luego de que la Registraduría Nacional definiera que todas las consultas se realizarán en un único tarjetón. Mientras una parte del debate se concentró en ese cambio de esquema, otra discusión distinta se abrió en redes sociales, acerca de la pieza gráfica presentada, y cuestionaron si esta refleja realmente la diversidad étnica del país, al no incluir referencias visibles a poblaciones negras ni indígenas.
Las reacciones surgieron tras la divulgación del formato oficial, que utiliza siluetas humanas genéricas para identificar a los candidatos. A partir de ese diseño, aparentemente «neutro», se abrió un debate sobre la carga simbólica de este tipo de representaciones, y las lecturas que pueden generarse en un contexto electoral marcado por discusiones sobre inclusión y reconocimiento.
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La discusión tuvo sus primeras manifestaciones en X, y adquirió mayor visibilidad tras ser replicado en Facebook por medios comunitarios, particularmente en el departamento del Chocó, cuya población es mayoritariamente afrocolombiana, y donde el diseño del tarjetón fue leído desde una perspectiva histórica de exclusión y baja representación.

En su mayoría, los comentarios coinciden en que, aun sin atribuir una intención explícita de exclusión, la ausencia de rasgos asociados a una parte significativa de la población puede reforzar percepciones de invisibilización institucional. El debate no se ha concentrado en cuestionar la validez del ejercicio electoral, sino en una reflexión más amplia sobre representación, igualdad y el lugar que ocupan las comunidades afrodescendientes e indígenas en los símbolos del Estado.
En ese escenario, el panorama presidencial actual muestra una representación étnica limitada entre los aspirantes. De los precandidatos que ya cuentan con aval de firmas para ir a primera vuelta, el excanciller y precandidato presidencial Luis Gilberto Murillo, es hasta el momento el único candidato afrocolombiano, un chocoano con una trayectoria reconocida en liderazgo afro. No hay candidatos indígenas entre los aspirantes.
El debate sobre el tamaño de la población afro
En medio de esta discusión, Tendencia Política retoma una investigación previa sobre el tamaño real de la población afrodescendiente en Colombia como elemento de contexto. El análisis examinó la brecha entre las cifras oficiales del DANE, que sitúan a la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera en el 9,34 % del total nacional, y las estimaciones de organizaciones sociales y estudios independientes que ubican ese porcentaje entre el 20 % y el 25 %.
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La investigación documentó que el subregistro de la población afrodescendiente ha sido reconocido incluso por la Corte Constitucional, que en 2022 advirtió fallas estructurales en la medición censal, y señaló que estas tienen efectos directos sobre la asignación de recursos públicos y los niveles de representación política. Este antecedente ayuda a explicar por qué debates aparentemente técnicos, como el diseño de instrumentos electorales, también se interpretan desde una dimensión simbólica e histórica.

Tras la discusión, la Registraduría no se ha pronunciado públicamente sobre las observaciones planteadas en este caso, ni ha anunciado ajustes al diseño divulgado. La entidad continúa con los preparativos logísticos para la jornada del 8 de marzo, que coincidirá con las elecciones legislativas.







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