Gustavo Petro confirmó que planteará a Donald Trump una integración energética entre Colombia, Venezuela y Panamá en su encuentro del 3 de febrero en la Casa Blanca, en medio de expectativas políticas y diplomáticas por el alcance de la conversación bilateral.
La cita, acordada tras una llamada telefónica entre ambos mandatarios, hace parte de la agenda de alto nivel que el Gobierno colombiano prepara para Washington, en la que también figuran temas tradicionales como comercio, seguridad, lucha contra el narcotráfico y la relación con Venezuela. Sin embargo, el presidente colombiano decidió dar protagonismo a un asunto que ha generado controversia interna: la articulación energética regional.
A través de su cuenta en X, Petro señaló que buscará discutir con Trump y con el gobierno venezolano la integración eléctrica y gasífera entre los tres países. Según explicó, el propósito es transformar el Caribe colombiano, históricamente dependiente de importaciones de gas, en un polo exportador dentro de un esquema que denominó “gas grancolombiano”. El mandatario argumentó que esta estrategia podría reducir tarifas eléctricas y fortalecer la seguridad energética regional.
El jefe de Estado también cuestionó el modelo actual de importación de gas en Cartagena, al que calificó como un “monopolio privado” que, a su juicio, encarece el servicio para los colombianos. En ese contexto, indicó que ordenó a la Agencia Jurídica de Defensa del Estado avanzar en la restitución de tierras a la comunidad afro de Barú, que habrían sido afectadas por intereses empresariales en el sector energético.

Petro enmarcó su propuesta dentro de una visión más amplia de industrialización del país. Afirmó que la revaluación del peso no debe frenar el desarrollo productivo y puso como ejemplo la necesidad de agregar valor al café en las regiones productoras mediante mayor transformación industrial.
Temas sensibles en la mesa
Además de la energía, el presidente colombiano anticipó que abordará con Trump la situación de las drogas, particularmente la mezcla de cocaína con fentanilo en Estados Unidos. Citó cifras oficiales que estiman alrededor de 72.000 muertes anuales por sobredosis y sostuvo que ambos gobiernos deben revisar datos conjuntos para evaluar estrategias de cooperación.
Desde el punto de vista diplomático, la visita plantea desafíos adicionales. Petro figura en la denominada lista Clinton y ni él ni la canciller Rosa Villavicencio cuentan con visa estadounidense. El director de la Dirección Nacional de Inteligencia, René Guarín, señaló que uno de los objetivos es que el mandatario pueda viajar a Estados Unidos sin estas restricciones.
Mientras tanto, en Colombia crece el debate político sobre el alcance de la reunión. Algunos funcionarios consideran que la agenda debería centrarse en asuntos clásicos como seguridad y comercio, pero Petro ha dejado claro que insistirá en su propuesta de articulación energética y transición hacia fuentes menos contaminantes.
Con la fecha del encuentro cada vez más cercana, el Gobierno avanza en los preparativos logísticos y diplomáticos, mientras sectores empresariales, políticos y energéticos observan con atención las posibles implicaciones de la conversación entre Bogotá y Washington.






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