“Patético y absurdo”: fuerte indignación en Noruega tras la entrega del Nobel de Paz de Machado a Trump

La decisión de María Corina Machado de obsequiar su medalla del Premio Nobel de la Paz a Donald Trump desató una ola de críticas en Noruega, donde académicos, políticos y antiguos funcionarios calificaron el gesto de “inaudito”, “patético” y “absurdo”, al tiempo que reavivaron el debate sobre la politización del galardón.

Machado entregó la medalla a Trump durante su reunión en la Casa Blanca el pasado jueves 15 de enero, argumentando que era “un reconocimiento al compromiso del presidente con la libertad de Venezuela”. Sin embargo, en Oslo la reacción fue de abierto rechazo. Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y exfuncionaria gubernamental, afirmó a la cadena pública NRK que el acto fue “una total falta de respeto por el premio” y lo calificó de “insignificante y patético”.

El diario Aftenposten fue más tajante en su columna de opinión: “Esta pasará a la historia como una de las decisiones más estúpidas que haya tomado jamás el Comité Nobel”. Para varios analistas, el episodio no solo compromete la imagen de Machado, sino que profundiza la percepción de que el Nobel de Paz ha perdido peso moral frente a presiones políticas.

El propio Comité Nobel había advertido previamente que el galardón no puede ser transferido ni compartido. Tras la polémica, el Nobel Peace Center reiteró que “una medalla puede cambiar de manos, pero el título de laureado del Nobel de la Paz no”.

Indignación en la política noruega

Las críticas también llegaron con dureza desde la política noruega. Trygve Slagsvold Vedum, líder del Partido del Centro, sostuvo que el hecho de que Trump aceptara la medalla “Dice mucho sobre él como persona. Un fanfarrón clásico que quiere adornarse con los premios y el trabajo de otros”.

Kirsti Bergstø, líder del Partido de Izquierda Socialista, describió la situación como “sobre todo absurda y sin sentido”. En la misma línea, Bjørnar Moxnes, del partido Rojo, señaló que la escena era “una consecuencia predecible” de la decisión del Comité Nobel y pidió reformar el mecanismo de elección de sus miembros, actualmente designados por el Parlamento.

Raymond Johansen, exalcalde de Oslo y figura del Partido Laborista, calificó lo ocurrido como “increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos del mundo”, advirtiendo que su creciente politización puede terminar legitimando proyectos contrarios a la paz.

Machado defendió su decisión como un símbolo de “gratitud del pueblo venezolano”. Sin embargo, en Noruega el consenso es claro. Más allá del gesto personal, el episodio ha reavivado el debate sobre el sentido y la credibilidad de uno de los premios más prestigiosos del mundo.

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