El presidente Gustavo Petro propuso reactivar el proyecto histórico de la Gran Colombia a través de un voto constituyente, con el fin de avanzar hacia una integración regional profunda que permita a varios países latinoamericanos tomar decisiones conjuntas en sectores estratégicos, sin perder su soberanía nacional.
La iniciativa, planteada por el mandatario en declaraciones recientes y mensajes difundidos en redes sociales, retoma el ideario bolivariano desde una perspectiva contemporánea. Petro aseguró que la propuesta no apunta a eliminar fronteras ni a imponer una estructura centralista, sino a conformar una confederación de naciones autónomas que actúen coordinadamente frente a los desafíos económicos, climáticos, tecnológicos y geopolíticos del siglo XXI.
Según el jefe de Estado, este nuevo esquema de integración estaría inspirado en modelos como la Unión Europea, donde los países conservan su independencia política pero comparten políticas comunes en áreas clave. En el caso de la denominada “nueva Gran Colombia”, la toma de decisiones conjuntas se concentraría en asuntos como comercio, industrialización, energía limpia, infraestructura, movilidad y conectividad digital, con el objetivo de fortalecer la competitividad regional y reducir brechas de desarrollo.
Petro ha insistido en que el mecanismo para avanzar en este proyecto debe ser estrictamente democrático. Por ello, planteó la realización de un voto constituyente que permita a los pueblos de los países involucrados decidir si desean o no integrarse bajo esta figura supranacional. En su visión, se trataría de un pacto político de largo alcance que solo puede legitimarse mediante la participación directa de la ciudadanía y no a través de acuerdos impuestos desde los gobiernos.
El presidente también sugirió que la confederación podría contar con instituciones comunes, como un parlamento regional, un tribunal de justicia y un consejo de gobierno, encargados de coordinar las políticas compartidas y representar al bloque en escenarios internacionales. Estas instancias permitirían negociar en conjunto frente a otras potencias y fortalecer la posición de América Latina en el orden global.
La Gran Colombia existió entre 1819 y 1831 y estuvo integrada por los territorios de las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá. Aunque el proyecto se disolvió por profundas divisiones políticas y regionales, Petro considera que las condiciones actuales obligan a replantear la integración latinoamericana desde nuevas bases. La propuesta ha generado reacciones divididas y ha reabierto el debate político sobre la viabilidad, los alcances y los riesgos de avanzar hacia una mayor unidad regional.






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