La llamada telefónica entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump, volvió a reactivar el debate político interno sobre el estado de la relación entre Colombia y Estados Unidos. En una entrevista concedida a La W, los precandidatos presidenciales y exembajadores en Washington Luis Gilberto Murillo y Juan Carlos Pinzón protagonizaron un fuerte intercambio de posiciones sobre las causas de la crisis diplomática y la forma de manejarla en un contexto de alta tensión bilateral.
El cruce se produjo tras el contacto entre los mandatarios, que permitió restablecer la interlocución directa luego de varias semanas de fricciones derivadas de la situación en Venezuela. Mientras Pinzón cuestionó la gestión del Gobierno y defendió actuaciones individuales en Washington, Murillo centró su intervención en la necesidad de proteger los canales diplomáticos y evitar que la relación bilateral sea instrumentalizada con fines electorales.
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Pinzón afirmó, que ante la falta de diálogo oficial en meses anteriores, él realizó gestiones personales en Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles a Colombia. Frente a ese planteamiento, Murillo respondió que ese tipo de afirmaciones simplifican procesos complejos y desconocen el carácter institucional y colectivo de la diplomacia. Subrayó que la reciente llamada entre Petro y Trump no fue el resultado de una sola gestión, sino de un trabajo articulado de múltiples actores.

“Aquí hay que celebrar un triunfo diplomático de Colombia como país”, señaló Murillo, al explicar que el restablecimiento del diálogo fue posible gracias a la participación de diplomáticos, sectores sociales y distintos intermediarios. En ese sentido, advirtió que adjudicarse méritos individuales en medio de una crisis internacional puede afectar la estabilidad de una relación estratégica.
Advertencia sobre el uso político de la relación bilateral
Durante la entrevista, La W recordó un video en el que Pinzón señalaba que el presidente Petro debería responder ante autoridades estadounidenses. La emisora precisó que, tras verificar la información, no existe ningún expediente abierto contra el mandatario en ese país. Murillo retomó ese punto para advertir sobre los riesgos de escalar acusaciones sin sustento en escenarios internacionales.

También cuestionó el tono de esta y otras intervenciones públicas de Juan Carlos Pinzón en Estados Unidos. “Eso era una bomba para romper las relaciones”, afirmó, al advertir que de haber sido tomadas como ciertas, habrían profundizado el deterioro bilateral en un momento ya particularmente delicado.
El excanciller defendió la llamada entre Petro y Trump como una oportunidad que debe preservarse. A su juicio, se recuperó una interlocución de alto nivel que no puede ponerse en riesgo con declaraciones orientadas al debate electoral. “Siempre hay que abandonar la diplomacia de las redes y volver a los canales que permiten el diálogo”, sostuvo.
Murillo recordó, que durante su paso por la Cancillería, se superó por la vía diplomática la crisis de enero relacionada con deportaciones de migrantes, sin atribuirse de manera personal ese desenlace: «Eso fue un equipo». Subrayó que ese episodio evidenció que las soluciones suelen ser colectivas y requieren discreción institucional.
Más adelante, fue enfático en criticar a los candidatos que a su juicio, han utilizado la crisis con Estados Unidos como herramienta de campaña. Señaló que plantear escenarios extremos, como una eventual intervención extranjera o el traslado del presidente para ser juzgado en otro país, no contribuye a resolver los problemas de fondo. “No se puede jugar con la relación con Estados Unidos por sacar votos”, advirtió.
Reacciones en redes
Tras el intercambio, en redes sociales algunos usuarios recordaron episodios ocurridos durante el periodo en que Murillo fue gobernador del Chocó, y Pinzón ministro de Defensa, particularmente los debates por el manejo del orden público en ese departamento. Varias publicaciones evocaron declaraciones de Murillo en 2012, cuando en medio de paros armados y una situación crítica de seguridad reclamó una mayor presencia integral del Estado, y cuestionó que crisis similares en otras regiones recibieran una respuesta más inmediata.
Los comentarios reflejaron cómo el debate actual reactivó diferencias de fondo sobre la forma de enfrentar la seguridad y la relación entre el poder central y los territorios históricamente más vulnerables.






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