Este lunes se realizará la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, luego de la detención de Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos, un hecho que abrió un nuevo escenario de incertidumbre política en el país.
Rodríguez, de 56 años, asume el cargo en su condición de vicepresidenta y primera en la línea de sucesión, de acuerdo con el orden institucional vigente. Abogada de formación y militante histórica del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se ha consolidado durante más de una década como una de las figuras más influyentes del chavismo y una de las personas de mayor confianza de Maduro.
Su llegada al poder interino se produce en medio de una fuerte tensión interna y externa, marcada por la captura del mandatario y por el debate sobre la legitimidad del régimen. Pese a contar con sanciones internacionales, incluidas restricciones de viaje y congelación de activos, Rodríguez es considerada una figura clave dentro del oficialismo, tanto por su control de áreas estratégicas como la economía y los hidrocarburos, como por su relación directa con las Fuerzas Armadas.
La trayectoria política de Delcy Rodríguez comenzó durante el gobierno de Hugo Chávez, cuando ocupó cargos como coordinadora general de la Vicepresidencia y ministra del Despacho de la Presidencia. Tras la muerte de Chávez en 2013, Maduro fortaleció su rol dentro del poder: fue ministra de Comunicación, canciller, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente y, desde 2018, vicepresidenta ejecutiva, además de ministra de Economía en distintos periodos.
Nacida en Caracas y criada en el barrio El Valle, Rodríguez es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista, quien murió en 1976 bajo custodia del Estado. Ese hecho ha sido señalado por ella como un elemento central de su formación política e ideológica. Su cercanía con el poder se refuerza además por la influencia de su hermano, Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional.
En sus primeras declaraciones tras asumir funciones, Rodríguez exigió la liberación de Maduro y de su esposa, calificando su detención como ilegal. No obstante, horas después moderó su discurso y manifestó disposición a entablar una agenda de cooperación con Estados Unidos, enmarcada, según dijo, en el respeto al derecho internacional. Su gestión interina se da así en un contexto de alta presión política, con expectativas contrapuestas dentro y fuera de Venezuela.







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