Colombia inició este jueves su mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2026-2027, un logro diplomático que tiene como eje la gestión adelantada por el excanciller Luis Gilberto Murillo durante la fase decisiva de la candidatura ante la comunidad internacional.
El país fue elegido el 3 de junio por la Asamblea General de Naciones Unidas con 180 votos, resultado de un proceso que se extendió por más de una década y que involucró a varias administraciones. No obstante, la estrategia diplomática estuvo a cargo de la Cancillería bajo la jefatura de Luis Gilberto Murillo, entre 2024 y 2025, periodo en el que se aseguró el apoyo necesario para concretar la elección.
Con el inicio del mandato, Colombia recupera un asiento clave desde el cual podrá participar en decisiones relacionadas con conflictos armados, crisis humanitarias y operaciones de mantenimiento de la paz, en uno de los órganos más influyentes del sistema multilateral.
En contexto: Colombia asume como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU

El impulso en la recta final
Durante su paso por la Cancillería, Luis Gilberto Murillo, hoy precandidato presidencial, lideró la estrategia diplomática que buscó posicionar a Colombia como un actor con experiencia en construcción de paz y compromiso con el multilateralismo. En distintos escenarios internacionales, defendió la candidatura bajo el lema de la“experiencia construyendo paz”, asociando el proceso interno colombiano con los desafíos globales de seguridad.
Murillo representó al país en varias sesiones del Consejo de Seguridad antes de la votación, donde intervino en debates sobre Haití y sobre la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia. Estas participaciones contribuyeron a reforzar la imagen del país como un socio confiable dentro de Naciones Unidas.
Tras la elección, el excanciller afirmó que el resultado no fue producto del azar, sino de una gestión orientada a fortalecer la voz de Colombia en el sistema internacional y a promover reformas al multilateralismo. También subrayó que el asiento permitirá incidir en decisiones globales con impacto regional.

Un trabajo colectivo de largo plazo
Aunque la postulación de Colombia al Consejo de Seguridad se remonta a 2012 y fue respaldada por varios gobiernos, fue durante la gestión de Luis Gilberto Murillo en la Cancillería cuando el proceso entró en su fase decisiva. En ese periodo se intensificó el cabildeo diplomático, se consolidaron consensos regionales en el Grulac y se logró el respaldo mayoritario que permitió materializar, tras años de intentos, el regreso del país al principal órgano de decisión en materia de paz y seguridad internacionales.
En su mandato, Colombia ha señalado que actuará guiada por los principios tradicionales de su política exterior. Respeto al derecho internacional, defensa de la soberanía, promoción de los derechos humanos y solución pacífica de controversias.
Será la octava vez que el país ocupe un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, donde compartirá funciones con Bahréin, República Democrática del Congo, Letonia y Liberia. El desempeño de Colombia en este nuevo periodo será observado como una prueba de su capacidad para traducir la diplomacia en influencia efectiva en los asuntos globales.






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