El anuncio del salario mínimo para 2026 abrió un fuerte cruce político entre Camilo Romero y Álvaro Uribe. El precandidato presidencial defendió el aumento decretado por el Gobierno Petro y acusó al expresidente de haber precarizado los derechos laborales durante su mandato.
El Gobierno nacional confirmó que el salario mínimo mensual para 2026 será de 1.746.880 pesos y que, con el auxilio de transporte, alcanzará los 2.000.000 de pesos, lo que representa un incremento del 23 %. La decisión generó reacciones inmediatas en el escenario político, especialmente desde la oposición.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder del Centro Democrático, quien cuestionó el impacto real del aumento salarial. A través de la red social X, sostuvo que el Gobierno “endulza el oído de los trabajadores” pero termina “amargándoles la vida” al afectar el empleo, encarecer el costo de vida y aumentar la burocracia y la presión fiscal.
Uribe afirmó que no se opone a mejorar las condiciones laborales, pero advirtió que los incrementos salariales se traducirán en mayores gastos en medicamentos e impuestos. También criticó el incumplimiento de la promesa de una renta básica y alertó sobre el desempleo y la migración juvenil, que, según dijo, supera las 80.000 personas al año.
La respuesta de Camilo Romero
Las declaraciones del expresidente provocaron una dura réplica de Camilo Romero, exgobernador de Nariño y precandidato presidencial. En varios mensajes publicados en X, Romero defendió la política salarial del Gobierno Petro y acusó directamente a Uribe de haber afectado a los trabajadores durante sus años en el poder.
“Mejorarle el ingreso a los trabajadores jamás será amargarles la vida. Amargarles la vida es lo que usted hizo: precarizar sus derechos, oponerse a las reformas que los favorecían y encima posar falsamente como su defensor”, escribió Romero.
El precandidato aseguró que las críticas reflejan el rechazo de sectores tradicionales a un Gobierno que, según él, decidió priorizar a la ciudadanía por encima de fórmulas económicas del pasado. “Lo que no soportan es que por primera vez haya un gobierno decidido a jugarse por la gente”, agregó.
Romero fue más allá y cuestionó el legado político y humano del expresidente. En uno de sus mensajes, afirmó que Uribe “ratifica que no solo fue un presidente indolente con la gente, sino una mala persona”, palabras que intensificaron el tono del debate.

El cruce entre Romero y Uribe refleja la polarización en torno al salario mínimo, los derechos laborales y la política económica del Gobierno Petro. También se produce en un contexto de precampaña presidencial, donde el aumento salarial se consolida como uno de los principales ejes de confrontación entre oficialismo y oposición.
Mientras el Gobierno defiende el ajuste como una medida para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, sus críticos advierten sobre posibles efectos negativos en el empleo y la sostenibilidad económica, anticipando un debate que marcará la agenda política de 2026.






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