Estados Unidos se pronunció este jueves sobre los acercamientos promovidos por el Gobierno colombiano con el Clan del Golfo en Catar y dejó claro que, aunque ve con cautela el papel de ese país como facilitador, mantiene serias dudas sobre la estrategia de paz de la administración de Gustavo Petro.
A través de un portavoz del Departamento de Estado, Washington señaló que el interés de Catar en facilitar ceses al fuego puede ser positivo, pero advirtió que este tipo de iniciativas solo tendrían viabilidad si el Gobierno colombiano cuenta con una hoja de ruta clara y coherente para las negociaciones con los grupos armados ilegales.
En su declaración, el Departamento de Estado fue explícito al calificar la política de “Paz Total” como un enfoque “profundamente defectuoso”. Según la posición oficial, los intentos de apoyar este modelo no contribuirían a los intereses de seguridad y estabilidad de Estados Unidos ni de la región.
“Acogemos con satisfacción el deseo de Catar de facilitar ceses al fuego con el Gobierno colombiano. Esto solo funcionará si la administración Petro cuenta con una estrategia viable. Los intentos de ayudar a implementar el enfoque de ‘Paz Total’, profundamente defectuoso, del presidente Petro, no harán avanzar nuestros intereses en la región”, indicó el portavoz.

El mensaje refleja el escepticismo que Washington ha expresado de manera reiterada frente a los diálogos con estructuras armadas que, como el Clan del Golfo —también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)—, son consideradas organizaciones criminales con fuerte presencia en el narcotráfico.
Dudas sobre resultados y riesgos
Según la prensa colombiana, EE. UU. ha insistido en la necesidad de resultados verificables, mecanismos transparentes y garantías de que los procesos de diálogo no deriven en escenarios de impunidad ni en el fortalecimiento de economías ilegales. En ese contexto, el Clan del Golfo es visto como uno de los principales actores armados del país, con capacidad de expansión territorial y control de rutas del narcotráfico.
La postura de Estados Unidos se suma a cuestionamientos previos sobre la efectividad de la política de seguridad del Gobierno colombiano, especialmente en un momento en el que persisten altos niveles de violencia en varias regiones del país.

Pese a las reservas expresadas por Washington, el Ejecutivo de Gustavo Petro mantiene su apuesta por el diálogo como eje central de su política de paz y ha buscado respaldo internacional para facilitar negociaciones y ceses al fuego con distintos grupos armados.
El pronunciamiento del Departamento de Estado marca, sin embargo, una señal clara de distanciamiento frente al enfoque actual y anticipa que el respaldo de Estados Unidos a estos procesos seguirá condicionado a cambios sustanciales en la estrategia del Gobierno colombiano.







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