El presidente Gustavo Petro advirtió que el Gobierno nacional podría retomar la fumigación con glifosato en el departamento del Cauca si las disidencias de las Farc continúan utilizando a la población civil como escudo frente a la Fuerza Pública. El anuncio se dio en medio de una escalada de violencia en el suroccidente del país, atribuida a estructuras armadas ligadas al narcotráfico.
Según el mandatario, la política de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos seguirá vigente únicamente si existe un compromiso real de los grupos armados de no instrumentalizar a las comunidades. De lo contrario, el Ejecutivo evaluará un cambio de estrategia para frenar el avance de economías ilegales en zonas críticas del país.
Petro señaló que municipios como Argelia, en el Cauca, han sido priorizados por el Estado debido al respaldo de campesinos a los programas de erradicación voluntaria. Sin embargo, aseguró que las acciones recientes de las disidencias, encabezadas por Iván Mordisco, buscan presionar a la institucionalidad mediante ataques armados, hostigamientos prolongados y la exposición directa de civiles al conflicto.
El jefe de Estado afirmó que estas estructuras no operan bajo una lógica insurgente, sino criminal, y las vinculó con lo que denominó una “junta del narcotráfico”. En su criterio, su capacidad de recomposición tras los golpes de la Fuerza Pública obedece a los recursos obtenidos del comercio internacional de cocaína y no a un control efectivo del territorio.
En el mismo pronunciamiento, Petro también se refirió al ELN, especialmente a frentes bajo el mando de alias ‘Pablito’, al asegurar que no se trata de una guerrilla con dominio territorial, sino de un grupo enfocado en actividades ilegales como el narcotráfico y la minería ilícita. Agregó que acciones como la instalación de banderas o explosivos buscan generar temor, pero evidencian debilidad militar.

Las declaraciones del presidente se producen tras el ataque armado en el municipio de Buenos Aires, Cauca, donde ocho uniformados fueron asesinados y varias edificaciones públicas, entre ellas la Alcaldía, el puesto de Policía y la sede del Banco Agrario, resultaron afectadas. Durante más de siete horas se registraron enfrentamientos y explosiones que impactaron a la población civil.
Petro insistió en que el Estado no renunciará a recuperar el control territorial y advirtió que cualquier decisión sobre el uso del glifosato será una respuesta directa al comportamiento de los grupos armados en los territorios.







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