El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo endurecimiento de las sanciones contra Venezuela al ordenar un bloqueo total a los buques petroleros sancionados que entren o salgan del país. La decisión, comunicada directamente por el mandatario a través de su red social Truth Social, eleva de forma significativa la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro y aumenta la tensión militar y diplomática en el Caribe.
“Hoy ordeno un bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela”, escribió Trump, al confirmar una medida que se produce pocos días después de que fuerzas estadounidenses incautaran un buque cisterna frente a la costa venezolana, cargado con crudo y bajo sanciones del Departamento del Tesoro.
El anuncio estuvo acompañado de un fuerte tono político. Trump aseguró que la presencia naval de Estados Unidos en la región seguirá creciendo y afirmó que Venezuela está rodeada por “la mayor armada jamás reunida” en aguas cercanas a Sudamérica. Según el mandatario, el despliegue militar no solo busca frenar las exportaciones de crudo sancionado, sino presionar a Caracas para que devuelva lo que calificó como “petróleo, tierras y otros activos robados a los Estados Unidos”.

Según la prensa estadounidense, la incautación reciente estaría relacionada con redes de transporte vinculadas a Irán y al grupo Hezbolá, una acusación que el gobierno venezolano ha rechazado de manera categórica. Paralelamente, Washington impuso nuevas sanciones a seis empresas dedicadas al transporte de crudo y a seis buques petroleros, algunos de los cuales permanecían en puertos venezolanos al momento del anuncio.
Impacto sobre la producción petrolera
Venezuela produce actualmente cerca de 930.000 barriles diarios de petróleo, gran parte de los cuales se exportan a China con importantes descuentos, utilizando buques conocidos como “fantasma” para evadir controles y sanciones. Expertos advierten que un bloqueo efectivo al tráfico marítimo podría obligar a Caracas a reducir o incluso paralizar parte de su producción, debido a la limitada capacidad de almacenamiento interno.
Desde la Casa Blanca, Trump volvió a acusar al régimen de Maduro de usar los ingresos petroleros para financiar actividades criminales. “El régimen ilegítimo de Maduro está utilizando petróleo robado para sostener el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro”, afirmó el presidente estadounidense.

Estados Unidos mantiene actualmente una amplia flota naval desplegada en el Caribe y el Pacífico, encabezada por el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo, junto a destructores, cruceros y aeronaves de vigilancia.
Reacción de Venezuela y tensión internacional
El gobierno de Nicolás Maduro respondió con un comunicado en el que acusó a Washington de violar el derecho internacional, el libre comercio y el principio de navegación libre. Caracas calificó la decisión como un intento de imponer un “bloqueo naval encubierto” y denunció que Trump se atribuye la propiedad de los recursos naturales venezolanos.

La escalada también ha generado inquietud en sectores de la comunidad internacional. Organismos de derechos humanos y funcionarios de algunos países europeos han expresado preocupación por el riesgo de abusos y por el impacto humanitario de una mayor presión sobre la economía venezolana. Desde Naciones Unidas se han reiterado llamados a evitar acciones que puedan derivar en un conflicto de mayores proporciones.
Mientras tanto, Washington insiste en que las operaciones buscan frenar el financiamiento del narcotráfico y otras economías ilícitas, y no descarta ampliar la campaña si considera que las sanciones actuales no logran su objetivo.
El anuncio de Trump abre un nuevo capítulo de alta tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con efectos directos sobre el mercado petrolero regional y con el riesgo de una escalada que trascienda el plano económico y diplomático.






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