El Partido Conservador entró en una nueva fase de reacomodo interno tras el respaldo público que 16 representantes a la Cámara otorgaron al excontralor Felipe Córdoba, quien formalizará este miércoles su inscripción como precandidato presidencial de la colectividad. La adhesión masiva deja en una posición debilitada al senador Efraín Cepeda, quien lanzó su aspiración en septiembre y había expresado su rechazo a la participación de Córdoba en la contienda.
El apoyo se oficializó mediante una carta firmada por los representantes conservadores y acompañada por una fotografía en la que aparecen 15 de ellos junto al excontralor. La misiva señala que Córdoba cumple con los criterios doctrinarios del partido y lo presenta como una figura capaz de liderar al conservatismo de cara a las elecciones de 2026.
Entre los firmantes se encuentran congresistas de peso dentro de la bancada, como Wadith Manzur, Alexánder Quevedo, Ape Cuello y Nicolás Barguil, varios de ellos con posiciones divergentes frente al liderazgo de Cepeda. Para el senador, quien ha intentado consolidar apoyos desde el inicio de su campaña, la movida representa un golpe directo dentro de la colectividad.
La carta enfatiza que Córdoba es, según los firmantes, la opción que mejor encarna los valores conservadores: defensa del Estado Social de Derecho, lucha contra la desigualdad, eficiencia administrativa y transparencia. También lo describen como una figura dialogante y moderna, capaz de unificar las distintas corrientes internas y proyectar una candidatura competitiva para 2026.

Aunque la decisión final sobre el aval presidencial recae en el Directorio Nacional Conservador, la manifestación pública de la mayoría de la bancada envía una señal contundente sobre el reordenamiento de fuerzas dentro del partido. Los representantes solicitaron de forma explícita que se otorgue el aval a Córdoba como aspirante oficial.
La fotografía divulgada junto a la carta también generó efectos políticos inmediatos, pues se interpreta como un distanciamiento claro respecto a Cepeda, quien ha señalado en varias ocasiones que sectores cercanos al presidente Gustavo Petro estarían influyendo en el partido para desplazarlo de la contienda. Incluso ha sugerido que Córdoba sería, en su opinión, una ficha del mandatario para “apoderarse del Partido Conservador”, afirmación que ha aumentado las tensiones internas.
La inscripción de Córdoba marca un punto de inflexión en el debate conservador. Mientras el excontralor llega con apoyo mayoritario, Cepeda enfrenta el desafío de sostener su aspiración en medio de un partido que empieza a inclinarse hacia otro liderazgo. El Directorio Nacional deberá definir en los próximos días si ese respaldo se convierte en aval formal para la carrera presidencial.









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