Nueva crisis en la izquierda: Carlos Caicedo rompe relaciones con Gustavo Petro y el Pacto Histórico

La distancia entre Carlos Caicedo y el presidente Gustavo Petro llegó a un punto de no retorno. El líder de Fuerza Ciudadana y exgobernador del Magdalena confirmó en Bogotá que no habrá posibilidad de alianza con el petrismo, luego de que el mandatario lo señalara de intentar dividir a la izquierda. Según Caicedo, las acusaciones del jefe de Estado revelan una intervención directa en el debate político.

El dirigente sostuvo que el presidente ha sido influenciado por un grupo de dirigentes del Pacto Histórico, a quienes responsabiliza de cambiar la orientación del Gobierno. Afirmó que figuras provenientes de sectores adversos a la izquierda, como Armando Benedetti, habrían contribuido a ese distanciamiento. Para Caicedo, esas dinámicas internas terminaron por aislar a movimientos que han respaldado al Gobierno desde sus bases regionales.

También respondió a la acusación de que su proyecto divide al sector progresista. Dijo que, por el contrario, el Gobierno habría tomado decisiones destinadas a “aniquilar” a Fuerza Ciudadana, pese a su apoyo previo. Señaló que la exclusión de candidatos y la falta de respaldo en temas clave para el Magdalena han sido señales claras de ruptura.

El malestar de Caicedo se suma a otras voces dentro del progresismo. El exprecandidato presidencial Daniel Quintero aseguró que el Pacto Histórico actuó de manera equivocada al marginar a distintos liderazgos territoriales. Según él, esa dinámica afectó a Caicedo y a decenas de aspirantes que buscaban participar en las decisiones de la coalición.

Las tensiones crecieron especialmente tras el episodio electoral en el Magdalena, donde sectores del Pacto respaldaron a un candidato que también contaba con apoyos de partidos tradicionalmente opuestos. Para Caicedo, ese hecho simboliza un giro estratégico que desconoce las luchas políticas que han marcado a la izquierda en la región.

Este quiebre ocurre en un momento determinante para la reorganización del mapa político de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Las críticas públicas evidencian una fractura que, según el Gobierno, podría favorecer a la oposición. Mientras tanto, Caicedo insiste en que su distancia responde a la necesidad de preservar el carácter propio de su movimiento y denunciar decisiones que, afirma, afectan a sus bases.

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