“De ser presidente yo no lo firmaría”: Luis Gilberto Murillo

El excanciller y precandidato presidencial Luis Gilberto Murillo, cuestionó el borrador de decreto con el que el Gobierno nacional busca eliminar los requisitos académicos y de experiencia, para nombrar embajadores y cónsules generales centrales. Para Murillo, la iniciativa representa un retroceso institucional y debilita los pilares meritocráticos del servicio exterior.

El borrador, elaborado por el Departamento Administrativo de la Función Pública, plantea desmontar las exigencias actuales del Decreto 1083 de 2015, que incluyen título universitario, estudios de posgrado y experiencia profesional para acceder a los cargos diplomáticos de mayor jerarquía. La nueva propuesta reduciría los criterios de selección a dos condiciones básicas: ser colombiano por nacimiento y tener al menos 25 años.

En contexto: Gobierno alista decreto para eliminar requisitos académicos en nombramientos de embajadores y cónsules

La iniciativa se sustenta en la idea de que los embajadores y cónsules de libre nombramiento representan directamente al presidente y, por tanto, no deberían estar sujetos a requisitos adicionales. Sin embargo, Murillo asegura que este argumento desconoce la importancia técnica y profesional de la carrera diplomática, y abre la puerta a riesgos institucionales.

“De ser presidente yo no lo firmaría”, afirmó, explicando que flexibilizar completamente las condiciones de ingreso no solo debilita la meritocracia, sino que puede fomentar “amiguismo, nepotismo y clientelismo”. Para él, esto afectaría directamente la calidad del servicio público en el exterior y enviaría un mensaje desmotivador a los funcionarios que han hecho carrera durante décadas.

Los diplomáticos de carrera suelen tardar cerca de 25 años en alcanzar la categoría de embajador, un proceso sustentado en formación especializada y experiencia acumulada en el servicio exterior. Por eso, advirtió que eliminar esos requisitos representaría “un golpe moral” para quienes han seguido ese camino sin atajos, confiando en que el mérito y la preparación son los pilares del ascenso diplomático.

El servicio diplomático debe parecerse al país real

En entrevista con La W Radio, Murillo señaló que el servicio exterior sí necesita una revisión, pero a partir de criterios que fortalezcan la carrera diplomática y no que la debiliten. Aunque reconoció que el cuerpo diplomático debe reflejar la diversidad del país —incluyendo poblaciones históricamente excluidas— insistió en que esa inclusión debe construirse desde el mérito y no desde un desmonte de requisitos.

El excanciller cuestionó la idea de que reducir estándares sea una vía para promover igualdad. Según explicó, en la Colombia históricamente marginada hay profesionales con estudios avanzados, dominio técnico y trayectoria suficiente para ocupar cargos de alto nivel sin necesidad de flexibilizar las reglas. Su planteamiento apunta a que la verdadera inclusión no consiste en bajar la exigencia, sino en abrir oportunidades reales para que ese talento pueda llegar.

Recordó que durante su gestión se designaron funcionarios con experiencia y títulos en instituciones internacionales y carreras consolidadas: “Los que somos de esa Colombia que se le han cerrado puertas y que no se le han dado oportunidades, ya estamos listos y listas, preparados. Nosotros designamos embajadores y embajadoras con doctorados en el exterior, muy destacados que han hecho un trabajo importante”.

La reflexión es clara, además, con trayectorias como la del propio Murillo, quien llegó a posiciones centrales en la política exterior tras décadas de trabajo público y roles internacionales, sin requerir condiciones más fáciles que las de cualquier otro aspirante. Su carrera reafirma la idea de que la excelencia no está limitada por el origen, sino por la posibilidad de acceder a oportunidades.

La discusión sobre el borrador se mantiene viva dentro y fuera del servicio exterior, donde sectores diplomáticos han advertido posibles afectaciones a la profesionalización de la carrera y al funcionamiento de las misiones en el exterior. Mientras el Gobierno no ha tomado una decisión final sobre la publicación del decreto, Murillo dejó claro que, en su criterio, cualquier reforma debe elevar el nivel del servicio diplomático y no reducirlo.

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