Pinzón impulsa encuesta de derecha solo con aspirantes que superen el 3%

La derecha volvió a mover sus fichas a menos de un año de las elecciones. Juan Carlos Pinzón, avalado por Oxígeno, lanzó una propuesta para depurar la lista de aspirantes mediante una encuesta nacional en enero que incluya solo a quienes registren más del 3 % en intención de voto. Su idea busca reducir la dispersión entre partidos y empezar 2026 con un mecanismo común.

En el comunicado publicado este miércoles, Pinzón explicó que aquellos que superen el umbral pasarían a una “Gran Consulta Popular” en marzo, día de las legislativas, con el fin de escoger un candidato único. También propuso la creación de un Comité de Compromisarios encargado de tramitar formalmente la consulta ante el CNE y de organizar debates televisados entre los aspirantes.

El exministro llamó a aspirantes del Centro Democrático, Cambio Radical, Partido Conservador, Partido de la U, Partido Liberal, Nuevo Liberalismo, Oxígeno y la Coalición Alma. Sin embargo, su planteamiento inicial no mencionó a Abelardo de la Espriella, quien había sugerido un mecanismo similar. Minutos después, Pinzón publicó un video aclarando que la invitación está abierta a todos los precandidatos.

De la Espriella viene insistiendo en acelerar las definiciones y dijo en una entrevista que sería un error esperar hasta marzo mientras la campaña de Iván Cepeda avanza sin contrapeso. Su propuesta es más inmediata: una encuesta entre todos los candidatos antes del 10 de diciembre.

Otros sectores también reactivaron su discurso. El exvicepresidente Germán Vargas Lleras dedicó su reciente columna a pedir que la derecha reduzca sus candidaturas y logre una fórmula unificada. Vicky Dávila, precandidata, respaldó el esquema de Pinzón y aseguró que “la unidad es la clave del triunfo en 2026”.

La estrategia descrita por Pinzón plantea que la encuesta de enero sirva como filtro inicial y ordene la conversación entre partidos que hoy buscan competir contra el Gobierno. Para él, el propósito no es acumular nombres, sino establecer reglas claras que permitan llegar a marzo con una estructura política cohesionada.

El proceso, sin embargo, depende de que las colectividades acepten el mecanismo y logren acordar cómo se aplicará la medición nacional. Si hay consenso, los partidos tendrían pocas semanas para organizar equipos, inscribir campañas y definir quién administrará la encuesta que abriría la carrera.

Por ahora, la propuesta del exministro dejó planteada una discusión urgente en la oposición: definir un método común o entrar a 2026 con un mapa fragmentado y sin un liderazgo decidido.

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