Estados Unidos y Trinidad y Tobago realizarán una nueva ronda de ejercicios militares entre el 16 y el 21 de noviembre, en un contexto marcado por el aumento del despliegue estadounidense en el Caribe y el creciente malestar de Venezuela, que acusa a Washington de usar operaciones antidrogas como pretexto para desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro.
El anuncio se conoció apenas un día después de que Estados Unidos revelara la llegada a la región del portaaviones más grande del mundo, el Gerald Ford, como parte de una nueva fase de su ofensiva contra el narcotráfico. El Comando Sur compartió imágenes del buque acompañado por destructores, aviones de vigilancia y cazas, resaltando su misión de “interrumpir redes ilícitas” y “proteger el Caribe”.
El despliegue comenzó en septiembre y, según datos divulgados por Washington, ha dejado un saldo de al menos 80 muertos tras el bombardeo de 21 embarcaciones señaladas como narcolanchas. Trinidad y Tobago ha respaldado las operaciones estadounidenses, argumentando que el país enfrenta altos niveles de violencia armada y redes criminales transnacionales.
Venezuela no se ha pronunciado aún sobre la nueva ronda de ejercicios, pero en octubre reaccionó con dureza a la llegada del destructor USS Gravely a Puerto España. En ese momento, Caracas suspendió un acuerdo gasífero con Trinidad y Tobago y declaró persona no grata a la primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, al considerar el entrenamiento militar una “provocación”.
El gobierno de Maduro sostiene que Estados Unidos utiliza las operaciones contra el narcotráfico como excusa para preparar una intervención. La administración Trump ha reiterado públicamente que el mandatario venezolano encabeza un cartel de drogas y mantiene vigente una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
Operación Lanza del Sur y señales políticas
La nueva actividad militar coincide con el inicio de la Operación Lanza del Sur, anunciada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien aseguró que su objetivo es neutralizar “narcoterroristas” y proteger el territorio estadounidense. Aunque no se ofrecieron detalles tácticos, el movimiento ha generado inquietud en Venezuela por la presencia simultánea de múltiples buques de guerra en el Caribe y otro en el Pacífico.

En el plano político, Washington insiste en que su estrategia apunta a frenar el flujo de drogas, mientras que Caracas denuncia una escalada que podría tener fines desestabilizadores. Entre tanto, Trinidad y Tobago mantiene su posición de cooperación militar con Estados Unidos, argumentando que los entrenamientos fortalecen su capacidad para enfrentar amenazas transnacionales.
Los ejercicios del 16 al 21 de noviembre serán el segundo entrenamiento conjunto en menos de un mes, una señal del aumento de la actividad militar en el Caribe en un momento de máxima fricción geopolítica con Venezuela.







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