Andrés Guerra abandona la contienda presidencial tras los ajustes en la selección del candidato del Centro Democrático

El senador Andrés Guerra renunció a su precandidatura presidencial por el Centro Democrático, decisión que comunicó a través de una carta enviada a la dirigencia del partido y al expresidente Álvaro Uribe, en un momento marcado por el cambio de reglas para seleccionar la ficha presidencial del uribismo y por crecientes divisiones internas. El congresista confirmó que retomará su aspiración al Senado, luego de más de un año como uno de los cinco precandidatos del partido.

La renuncia de Guerra se produjo tras el anuncio del Centro Democrático de aplazar la elección de su candidato único hasta el 6 de febrero de 2026 y permitir que la designación se haga bajo cualquiera de los mecanismos contemplados en los estatutos. Este ajuste, que reemplaza la idea inicial de una encuesta con firma internacional, reconfiguró todo el proceso y llevó al senador a concluir que “dar un paso al costado” era lo más adecuado.

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En su mensaje al partido, el congresista agradeció la oportunidad de haber recorrido el país durante la precampaña y reconoció que el proceso fortaleció su reconocimiento nacional. Relató que su experiencia estuvo llena de momentos intensos y cambios constantes, al punto de describirla como “una montaña rusa emocional”. Aseguró que afrontó críticas, desafíos y exposición pública sin recurrir a estrategias pagas de difusión.

Tensiones con Miguel Uribe y ambiente interno fracturado

Durante una entrevista con La FM, Guerra explicó que uno de los motivos de su salida fueron las diferencias que sostuvo con el también precandidato Miguel Uribe Londoño. Señaló que algunas declaraciones afectaron el ambiente interno y aseguró que “el camerino está lacerado”, en referencia al desgaste emocional y político dentro de la colectividad.

El senador también cuestionó la influencia de asesores externos en el proceso y advirtió que el clima dentro del partido “no es fácil”, aunque manifestó respeto por la decisión de aplazar la elección. Recordó episodios que, según dijo, impactaron la precampaña, como el atentado contra Miguel Uribe, al cual describió como un golpe al proceso colectivo.

En la carta, Guerra expresó gratitud hacia Paola Holguín, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal por el respaldo durante la contienda. Indicó que siempre actuó con honestidad, lealtad y sin buscar protagonismos, y que su aspiración presidencial fue, ante todo, una oportunidad para conocer al país y representar al uribismo en un proceso exigente.

Aunque insiste en que su decisión es personal y asumida sin señalar responsables, admitió que el cambio de reglas influyó en su salida. Aun así, reiteró su compromiso con el partido y manifestó plena gratitud hacia Uribe y la dirección del Centro Democrático.

El uribismo continúa ajustando su ruta hacia 2026 mientras define el futuro de su candidatura presidencial, en un escenario marcado por renuncias, tensiones internas y un proceso en permanente transformación.

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