El presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, protagonizó un acto de protesta sin precedentes en el Congreso tras conocer la sanción impuesta por el Partido de la U, que lo suspendió por tres meses sin voz ni voto. Durante la sesión plenaria de este lunes 28 de octubre, el congresista se amarró a su curul y se cubrió la boca con una pañoleta roja en señal de rechazo a la medida disciplinaria adoptada por su propia colectividad.
Con un cartel en las manos que decía “Nos pueden intentar callar, pero no podrán apagar la verdad”, López denunció que la sanción responde a un intento de silenciar las denuncias que ha hecho contra el manejo político de su partido en el Valle del Cauca. “A mi familia, a mis amigos y al país les digo: ánimo, ¡vamos pa’lante!”, escribió el legislador en el mensaje que acompañó su protesta simbólica.
El castigo al presidente de la Cámara fue impuesto luego de que las directivas del Partido de la U lo acusaran de promover un movimiento interno denominado “Nueva U”, el cual, según López, busca “devolver la esperanza” a los ciudadanos del Valle del Cauca y renovar el liderazgo político de esa región. Sin embargo, esta iniciativa fue interpretada por el directorio nacional como un acto de indisciplina que desafía directamente a la jefa natural del partido, la gobernadora Dilian Francisca Toro.

Como consecuencia, el congresista no podrá ejercer la presidencia de la Cámara de Representantes durante los próximos tres meses ni participar en debates legislativos o votaciones. Su lugar en la mesa directiva será ocupado temporalmente por el representante Juan Sebastián Gómez, del Nuevo Liberalismo.
Aunque la dirección del Partido de la U no ha emitido una declaración pública sobre la protesta de López, la medida disciplinaria refleja las tensiones internas que atraviesa la colectividad. En el Valle del Cauca, región donde Toro conserva una amplia influencia política, López ha emergido como una voz crítica que exige transformaciones y mayor autonomía frente a las decisiones centralizadas del partido.
“Nos quieren silenciar, pero no me van a callar. Seguiré defendiendo los principios de la transparencia y la verdad, incluso si eso me cuesta el cargo”, habría dicho el congresista a sus cercanos luego del acto.
El episodio, ampliamente difundido en redes sociales, marca un nuevo capítulo en las divisiones internas de La U, un partido que atraviesa uno de sus momentos más frágiles en medio del reacomodo político que vive el país de cara a las elecciones regionales y legislativas de 2026.







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