El senador Iván Cepeda fue elegido como el candidato presidencial del Pacto Histórico en una jornada que superó las expectativas de participación y consolidó al movimiento de izquierda como una fuerza cohesionada rumbo a las elecciones de 2026.
Según el más reciente boletín de la Registraduría Nacional, con el 92 % de las mesas informadas, Cepeda obtuvo 1.186.095 votos (64,7 %), frente a los 536.286 (29,2 %) logrados por la exministra de Salud Carolina Corcho. El exalcalde de Medellín Daniel Quintero, quien se retiró días antes de la votación, sumó 110.486 sufragios (6,0 %).
En total, la consulta alcanzó más de 2,2 millones de votos, cifra que los analistas interpretan como un éxito para el oficialismo, pese a los inconvenientes logísticos y las tensiones internas previas a la jornada. Este nivel de participación es comparable al que obtuvo la lista cerrada del Pacto Histórico al Senado en 2022, cuando alcanzó 2,3 millones de votos.

La victoria de Cepeda confirma lo que varios sectores del petrismo daban por hecho, que el senador bogotano, de 63 años, era el favorito para liderar la continuidad del proyecto político que llevó a Gustavo Petro al poder.
Hijo del asesinado líder de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, el parlamentario ha construido su carrera alrededor de la defensa de los derechos humanos y de las víctimas del conflicto armado. Su perfil ideológico y su discurso moderado dentro del bloque de izquierda lo posicionan como una figura capaz de mantener la cohesión interna y atraer apoyos del progresismo no alineado.
La ruta hacia el 2026

El siguiente paso para Iván Cepeda será participar en la consulta interpartidista del Frente Amplio, prevista para marzo de 2026, en la que se definirá al candidato único de la izquierda. Si logra imponerse en ese escenario, enfrentará en primera vuelta a los aspirantes de los bloques de centro y derecha el 31 de mayo de 2026.
De no haber ganador en esa fecha, la segunda vuelta se realizará el 21 de junio, según el calendario del Consejo Nacional Electoral.
Más allá de su triunfo, la consulta dejó una señal política importante: pese a las divisiones internas, el petrismo conserva una base sólida de apoyo popular y una maquinaria capaz de movilizar a más de dos millones de votantes en un proceso interno.







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