Giro histórico hacia la izquierda: Catherine Connolly es la nueva presidenta de Irlanda

La abogada independiente Catherine Connolly, de 68 años, será la próxima presidenta de la República de Irlanda tras imponerse en las elecciones celebradas el viernes, marcando un giro histórico hacia la izquierda en un país tradicionalmente dominado por fuerzas centristas y conservadoras.

Connolly obtuvo más del 63 % de los votos frente al 29,5 % alcanzado por la democristiana Heather Humphreys, candidata del gobernante Fine Gael. La elección, que registró una participación del 45,2 % y un inusual 13 % de votos nulos, se interpreta como una respuesta ciudadana a la falta de opciones de derecha y al creciente desencanto con el bipartidismo.

La presidenta electa fue respaldada por el bloque progresista del Dáil (cámara baja), incluido el Sinn Féin, y ha sido celebrada por sectores juveniles como una voz crítica frente al alineamiento occidental con Estados Unidos y la OTAN.

Connolly ha sido contundente en su posición sobre la guerra en Gaza, señalando que el “dinero estadounidense ha financiado los crímenes de Israel”, y calificando los ataques sobre la Franja como un genocidio. También ha acusado a la Unión Europea de adoptar una “retórica militarista” y ha votado en contra de varios tratados comunitarios.

Durante su discurso de victoria en Dublín, Connolly prometió ser una presidenta “inclusiva y pacifista”, comprometida con la neutralidad irlandesa. “Seré una voz por la paz y una presidenta que escucha”, afirmó ante cientos de simpatizantes.

Trayectoria de una abogada que desafió al sistema

Nacida en el condado de Galway en el seno de una familia trabajadora, Connolly estudió Psicología en la Universidad de Leeds (Reino Unido) y posteriormente se licenció en Derecho en Irlanda. Tras ejercer como abogada durante la década de los 90, fue elegida concejala laborista en el Ayuntamiento de Galway, donde también llegó a ser alcaldesa (2004-2005).

Su carrera política ha estado marcada por un activismo social constante —en temas de vivienda, medio ambiente y derechos humanos—, aunque también por controversias, como su participación como abogada en casos de desalojos bancarios durante la crisis financiera.

En 2007 rompió con el laborismo y, tras varios intentos fallidos, logró un escaño como diputada independiente en 2016. Cuatro años más tarde fue elegida vicepresidenta del Dáil, desde donde consolidó su proyección nacional.

El cargo presidencial en Irlanda es de carácter principalmente representativo, pero Connolly ha dejado claro que usará su plataforma para reforzar la neutralidad del país y cuestionar las alianzas militares europeas. Ha adelantado su intención de viajar a Palestina tras asumir el cargo “para expresar solidaridad directa con el pueblo palestino”.

Connolly se convertirá así en la tercera mujer que ocupa la presidencia irlandesa desde 1973 y en la primera con un perfil abiertamente izquierdista en más de tres décadas, lo que muchos interpretan como un reflejo del cambio político que atraviesa Europa.

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