La crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, reavivada tras las nuevas amenazas de aranceles por Washington, ha vuelto a poner sobre la mesa un nombre que se repite cada vez que la relación bilateral llega al límite: el excanciller Luis Gilberto Murillo. En medio del más reciente escenario de fricciones, declaraciones cruzadas y pérdida de confianza entre ambos gobiernos, el excanciller reapareció públicamente con un llamado a la prudencia y la cooperación. Y, una vez más, su voz suena como la más sensata en medio de la tormenta.
La relación entre ambos países atraviesa su punto más delicado desde el inicio del gobierno Petro. Las críticas constantes del mandatario colombiano al genocidio en Gaza, y a las operaciones estadounidenses en el Caribe venezolano, tensaron la comunicación con La Casa Blanca hasta el límite. Esta semana, el presidente Donald Trump confirmó que impondrá aranceles a productos colombianos, en lo que calificó como una respuesta a la “pérdida de control” de Colombia frente al narcotráfico.
Durante un intercambio con la prensa en el Air Force One, Trump llamó a Petro “lunático con muchos problemas mentales” y aseguró que Colombia “se ha convertido en una máquina de fabricar drogas”. El presidente estadounidense también anunció la suspensión de ayudas económicas, declarando que su gobierno “no financiará a un país que destruye familias con cocaína”.
Desde Bogotá, Petro defendió su gestión con cifras, que según él, demuestran una reducción en los cultivos ilícitos, al tiempo que cuestionó los informes internacionales sobre cocaína. Sin embargo, la tensión diplomática se agravó con los mensajes en redes sociales y la respuesta inmediata de Trump. Hoy la Cancillería colombiana, con muchos de sus funcionarios sin visa, busca contener el impacto comercial. Sin embargo, la relación parece rota en los niveles políticos más altos.
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El recuerdo del “domingo de pesadilla”
La situación revive inevitablemente un episodio reciente, conocido como “domingo de pesadilla” del mes de enero, del que fue protagonista Luis Gilberto Murillo, cuando el entonces presidente estadounidense, recién posesionado, Donald Trump, ordenó imponer aranceles del 25 % a los productos colombianos, tras la negativa de Gustavo Petro a aceptar dos vuelos con deportados.

En ese momento, la tensión escaló al máximo. Colombia argumentó que los repatriados no estaban recibiendo un “trato digno”, mientras que Washington consideró la negativa un desafío directo. En cuestión de horas, la amenaza arancelaria puso en jaque a sectores exportadores clave.
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Fue entonces cuando Luis Gilberto Murillo, ya listo para renunciar a la Cancillería, asumió el control de la crisis. Con una estrategia de pragmatismo conciliador, estableció contacto directo con funcionarios de La Casa Blanca, y lideró un acuerdo que desactivó las sanciones. Logró que ambos gobiernos salvaran su posición. Estados Unidos retomó las deportaciones, y Colombia garantizó que serían en condiciones dignas.
El acuerdo permitió que los aranceles fueran levantados antes de entrar en vigor. Murillo incluso coordinó el uso del avión presidencial para los retornos, transformando un gesto de presión en un acto de soberanía. Aquella mediación evitó un colapso comercial y consolidó su imagen como el funcionario con mayor capacidad para manejar la relación con Washington.
“Estoy dispuesto a ayudar”

Hoy con una nueva crisis en desarrollo, Murillo reapareció en los micrófonos de Mañanas Blu, asegurando que la situación es “gravísima”, y que puede convertirse en un desastre si no se actúa con prudencia diplomática: «Yo me ofrezco como mediador en lo que requiera el Gobierno colombiano y el Gobierno de Estados Unidos. Yo puedo ayudar, estoy dispuesto a eso. Siempre lo he hecho como ciudadano», declaró el exembajador en Washington.
En su análisis, Murillo subrayó que la cooperación bilateral no puede romperse porque “solo beneficiaría a las redes criminales”, y recordó que reconstruir la confianza “es posible con trabajo silencioso y meticuloso”. Reiteró, además, que la relación con Estados Unidos no se limita al narcotráfico, incluye cooperación en seguridad, justicia, comercio y desarrollo.
Su tono, firme pero conciliador, contrastó con el silencio institucional y las declaraciones cargadas de tensión que marcaron los últimos días.
Coronell le recordó a Petro quién resolvió la primera crisis

Horas después, en una entrevista reciente del presidente Gustavo Petro con Daniel Coronell, el tema volvió a aparecer. El periodista le recordó al mandatario que la única salida viable a esta confrontación con Washington es diplomática, y que en la primera crisis (la del pasado enero) “fue manejada por personas que tenían idea de diplomacia, como Luis Gilberto Murillo”.
«Si usted se pone a considerar, la única salida real que tiene esta crisis en la que estamos, es una salida diplomática. Cuando se realizó el primer choque en el inicio del periodo de Trump, esa crisis estivo manejada por personas que tenían idea diplomacia, como Luis Gilberto Murillo, por personas que hicieron ese esfuerzo por Colombia», puntualizó Coronell.
Coronell destacó que Murillo mantiene contactos fluidos con Estados Unidos, una ventaja que hoy no tiene la actual Cancillería. “No es que tengamos actualmente la Cancillería más profesional”, puntualizó.
El intercambio dejó entrever que incluso dentro del propio gobierno, se reconoce la ausencia de una figura con la capacidad y la red de interlocución que Luis Gilberto Murillo, construyó durante años en Washington.
Entre la crisis y la oportunidad
La coyuntura actual coloca a Colombia en un punto de inflexión. La imposición de aranceles y las declaraciones de Trump no solo reflejan un deterioro diplomático, sino también el riesgo de un impacto directo en la economía nacional. En ese escenario, el regreso de Murillo a la conversación pública nos es casualidad. Su experiencia, su interlocución con ambos partidos en Estados Unidos y su capacidad de negociación, lo convierten una vez más, en la carta más sólida para restablecer un canal de confianza con la potencia norteamericana.
Mientras la crisis avanza y la Cancillería intenta definir una estrategia, crece la sensación de que el gobierno de Petro necesita menos confrontación y más diplomacia. Y, como ya ocurrió en aquel “domingo de pesadilla”, todo indica que Luis Gilberto Murillo podría volver al ruedo, para evitar que esta nueva tensión política se transforme en un daño económico irreversible.







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