Durante su paso por la Cancillería, el hoy precandidato presidencial encabezó los esfuerzos del Gobierno colombiano para mantener en la agenda internacional el caso del colombo-israelí secuestrado por Hamás.
Cuando Elkana Bohbot, ciudadano colombo-israelí, fue liberado recientemente tras más de 700 días de cautiverio en Gaza, pocos recordaron que desde los primeros días de su secuestro —ocurrido durante el ataque al festival Nova en octubre de 2023— hubo una gestión diplomática, discreta pero persistente, por parte del entonces canciller Luis Gilberto Murillo.
En contexto: Elkana Bohbot volvió a la libertad tras más de dos años secuestrado por Hamás
Murillo, quien en ese momento ejercía como ministro de Relaciones Exteriores, y antes había sido embajador de Colombia ante Estados Unidos, sostuvo varios encuentros con Rebecca (Geraldyn) González, esposa de Bohbot, y articuló los canales diplomáticos necesarios para que el caso no desapareciera del radar internacional.

En sus redes sociales, el funcionario reiteró en repetidas ocasiones que “la vida de un colombiano, esté donde esté, nunca puede ser objeto de indiferencia”. Desde la Cancillería, impulsó comunicaciones formales tanto al Gobierno de Israel como al grupo Hamás, solicitando que Bohbot fuera incluido en las listas de liberación contempladas en el marco de los acuerdos de alto el fuego.
La gestión fue respaldada por la Casa de Nariño y contó con el acompañamiento de la comunidad colombo-judía e israelí, que mantuvo contacto constante con la diplomacia colombiana. En enero de 2025, el hoy candidato presidencial Luis Gilberto Murillo, confirmó desde La Guajira, que Colombia había elevado una solicitud formal para incluir a Elkana Bohbot dentro del grupo de rehenes liberados, destacando que el compromiso del Gobierno con su familia era “total y permanente”.
Diplomacia humanitaria y trabajo multilateral

La Cancillería, bajo su liderazgo, activó canales con países mediadores como Egipto, Qatar y Estados Unidos, aprovechando los espacios multilaterales donde Colombia mantenía interlocución. La estrategia consistió en ubicar el caso dentro de los llamados “intercambios humanitarios” y no dejarlo rezagado frente a los procesos bilaterales que Israel y Hamás conducían con mediadores regionales.
El seguimiento del caso se mantuvo activo incluso después de los cambios de gabinete, gracias a los informes elaborados durante la gestión de Murillo y al contacto permanente con organismos internacionales de derechos humanos.
Un caso que dejó huella
El pasado 13 de octubre de 2025, cuando se confirmó la liberación de Bohbot junto a otros 19 rehenes, Murillo —ya fuera del cargo y en calidad de precandidato presidencial— recordó públicamente su compromiso con la familia Bohbot: “La lucha de Rebecca y su hijo Reem nos recordó que ninguna gestión diplomática es menor cuando está en juego la vida de un colombiano”.
Aunque la liberación fue el resultado de un complejo entramado de negociaciones internacionales mediadas por Egipto, Qatar y Estados Unidos, el papel de la Cancillería colombiana bajo la dirección de Murillo, contribuyó a mantener viva la presión diplomática y a sostener la visibilidad de un caso que pudo haber quedado en el olvido.







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