Las colombianas Manuela Bedoya Jaramillo y Luna Valentina Barreto Arango, integrantes de la flotilla humanitaria Global Sumud (GSF), permanecen recluidas en la prisión de Saharonim, en pleno desierto israelí, tras ser interceptadas por las fuerzas de ese país cuando se dirigían hacia Gaza.
Ambas hacían parte de la expedición internacional que pretendía entregar ayuda humanitaria al pueblo palestino en medio del conflicto en la Franja.
El Ministerio de Relaciones Exteriores informó este viernes, 3 de octubre, que las dos ciudadanas llevan 48 horas sin recibir agua potable ni alimentos. En un comunicado oficial, la Cancillería señaló que las detenidas denunciaron haber sido sometidas a procedimientos que afectaron su dignidad y bienestar físico.
“El encargado de funciones consulares en Tel Aviv visitó el centro de detención para constatar su estado y presentó una solicitud inmediata a las autoridades israelíes para que se garantice el respeto de los derechos humanos de las connacionales”, indicó el Ministerio.
Según la información oficial, Bedoya y Barreto firmaron un documento en el que aceptaron su deportación expedita, que deberá concretarse en un plazo máximo de 72 horas. Mientras tanto, el Gobierno colombiano insistió en que se garantice su integridad física y el cumplimiento de las normas internacionales sobre trato humanitario.
La Cancillería reiteró su rechazo a la interceptación, ocurrida en aguas internacionales, de la embarcación civil que transportaba ayuda humanitaria. Además, condenó “los procedimientos contrarios a los derechos humanos” aplicados tanto a las dos colombianas como al resto de los activistas detenidos por participar en la flotilla.
La flotilla Global Sumud, en la que viajaba también la activista Greta Thunberg, ha despertado fuertes críticas internacionales tras la operación israelí que impidió su llegada a Gaza.







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